Desconcertado, Jan intenta coger a Samantha, diciéndole: — ¿A dónde te diriges? Sigamos hablando Samantha... En ese instante, Jan ve el policía y se detiene. Cuando Samantha llega a donde está el oficial, y le dice: — Señor, ayúdeme a encontrar a mi hijo. — ¿Qué le paso a su hijo? — Desapareció hace unos días. — Ah, estamos llenos de casos de desapariciones de personas, ¿cómo estaba vestido su hijo? — Es un bebe de dos meses, él tenía su ropita blanca con rayitas azules. — ¿Ya usted ha reportado este caso? — Si, sí, pero todavía no han dicho nada. — Es porque debe de esperar, tenemos mucho trabajo... Jan ve a Samantha que se enoja con el policía y le alega bastante, y luego ve alrededor la angustia de la gente, y dice: — La falta de Dios en sus vidas, es lo que los tiene así...

