¡Papi! ¡Papi! ¡Papi! Trato de recobrar la sensación de alivio cuando abro mis ojos. Perezosamente parpadeo, todo está casi a oscuras una tuene luz proveniente de una ventana que refleja la pequeña habitación. Casi no logro sentir mis extremidades, aun me siento mareado, todo me da vueltas. Llevo una de mis manos a mis parpados tratando de desperezarlos. Recobro la cordura cuando recuerdo lo que había sucedido. Me levanto con rapidez chillo adolorido, mi cuerpo me duele, esta amoratado. Noto mi desnudez. Me apreso del pánico. Toco con cuidado el suelo dándome cuenta de que es de tierra. Busco a mi hijo y lo noto a mi lado abrazando a una de mis piernas. Tiene el mismo atuendo del incidente. —Bebé —toco con cuidado su cabello; aún estoy preso del pánico, sin embargo no quiero trasmitirle

