—Entonces debo entender que eres un capitalista de mierda —más o menos trataba de entender a Iván. —Bueno —piensa un poco y asiente—. Más o menos podría decirse que sí. Omitiendo lo de mierda. Eso se lo dejo a los demás hombres iracundos. Después de una ardiente sesión de sexo mañanero Iván me estaba comentando el día que estuvo desaparecido. Sin embargo, no logro entender que lo hizo cambiar de opinión para poder decirme que estaba haciendo. Eso había quedado en el pasado. Tan pronto como pudo, empezó a relatarme ese día. Lo único que lograba hacer en todo el relato fue asentir con la cabeza, primero porque no sabía que responderle y segundo porque no quería interrumpirlo; realmente es muy sexi hablando. Su voz es rasposa, ronca y bastante profunda. —Eso tiene sentido —murmuro averg

