Las luces se encendieron y ella pudo ver al desgraciado mafioso que siempre estuvo allí observándola desde la oscuridad. —¡Acabas de ensuciar mi cocina, mira el desastre que hiciste! — Tu me asustaste—entrecerró los ojos y preguntó—¿Me estás espiando? Baltazar sonrió levemente y acercándose a ella con superioridad le dijo. —Aunque eres de mi propiedad, no te creas tan importante como para que tenga que espiarte. Quiso tocar su cabello trasquilado, Pero ella retrocedió un poco, no quería que la tocara, no quería sentir tan cerca al mafioso esposo de su hermana, su olor era embriagador y su voz provocaba cierta reacción en su cuerpo, sin darse cuenta tropezó un vaso cayendo al suelo, quebrándose en muchos pedazos y del mismo se le clavó un vidrio en el pie. —¡Ahhh, mierda esto es por

