Y el día más temido había llegado sin ser deseado. La abuela estuvo atenta a todos los detalles mientras ignoraba las palabras de mamá y las mías. No había opinión buena para lo que concernía el baile de Padre e hija. Por eso estaba frente a un espejo luciendo el vestido modificado que iba ser de mi hermana. Hace 3 años atrás todo esto me hubiera emocionado y en efecto fue así. En aquel tiempo mi abuela y mi madre dejaron a un lado sus diferencias y me acompañaron a probarme un hermoso vestido rosa con gran escote en la espalda y una enorme falda abombada. Ahora en la realidad todo era distinto y estaba ahí usando una suave transparencia satinada que cambiaba de colores cada vez que los rayos de luz chocaban con él. -Te vez como si fueras un hermoso cuanto de hadas-la abuela coloco l

