El reloj marcando las 8:30 a.m. de la mañana, se levanta su amada, camina hacia la cocina, allí ve a Marvin, sonriéndole, se acerca a él, le dice— ¡buongiorno mi amore! ¿Cómo amaneciste hoy? ¿Dormiste bien? Él le responde— ¡buongiorno amore mío! si dormí muy bien y aquí estoy haciéndote un desayuno, ¿espero que te guste? — ¡Oh gracie amore! Todo se ve divino ¡mamá mía! Me sorprendes cada día más. Dice Constanza. Él le solicita a ella, conocer a doña Marcella. Compartir tiempo con tu señora madre, — ¿será posible que les cocine yo a ustedes dos bellas damas? — ¡Oh! sí me encantaría le indica ella. Le plantearé tu propuesta, a mi mama. Dame unos minutos, termino mi desayuno e iré a hablar con ella para ver qué opina. Constanza se arregla, sale de su departamento, se dirige hacia

