— ¡Oh! ¡Mammá mía! Exclama la doctora. ¡Dios perdóname! Yo no le he hecho daño alguno a ningún ser. Toma esa nota las guarda con las otras que ya había recibido, las coloca en su cartera, recoge sus pertenencias llevándose su cachorrito, se va muy apresurada, despidiéndose de su asistente, hasta mañana. Se va hacia la iglesia Duomo, llega allí, entra, solicita hablar con el padre Del Pino. Él sale pero ve a Constanza muy exaltada. Se acerca a ella diciéndole. Buonanotte ¡hija mía! Qué te trae por aquí ¿a esta hora de la noche? Constanza, —discúlpeme padre Nelson, sé que es muy tarde pero necesito me ayude, aconseje con algo que me está pasando Porfavore. — ¡Sí hija mía! responde el padre, nunca te había visto así ¿dime en qué te puedo ayudar? Sabes que cuentas conmigo siempre. —Padr

