❝DESMAYO.❞
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Llegaron a King’s Cross con veinte minutos de adelanto.
El señor Weasley se mantuvo muy pegado a los mellizos Potter durante todo el camino de la estación.
-Bien, pues -propuso mirándolos a todos- Como somos muchos, yo pasaré primero con Hydra y Harry.
El señor Weasley fue hacia la barrera que había entre los andenes nueve y
diez, los mellizos lo siguieron, un instante después, cayeron de lado a través del metal sólido y se
encontraron en el andén nueve y tres cuartos. Levantaron la mirada y vieron el expreso de Hogwarts, un tren de vapor de color rojo que echaba humo sobre un andén repleto de magos y brujas que acompañaban al tren a sus hijos.
Hydra vio a lo lejos la inigualable cabellera de Lucius Malfoy.
-Hydra, Harry -les dijo en voz baja el señor Weasley- vengan aquí un momento.
Señaló una columna con la cabeza y lo siguieron hasta ella.
-Tengo que decirles una cosa antes de que se vayan -dijo el señor Weasley con voz tensa.
-No es necesario, señor Weasley. Ya lo sabemos.
-¿Que lo saben? ¿Cómo han podido saberlo?
-Nosotros.. eh... los escuchamos anoche a usted y a su mujer. Lo sentimos -dijo la pelirroja.
-No quería que se enteraran de esa forma -dijo el señor Weasley, nervioso.
-No... Ha sido la mejor manera.
-Deben de estar muy asustado...
-No lo estamos.
-¡Arthur! -gritó la señora Weasley, que ya hacía subir a los demás al tren- ¡Arthur!, ¿qué haces? ¡Está a punto de irse!
-Ya vamos, Molly -dijo el señor Weasley- Escuchen, quiero que me den su palabra... Prométanme que no iban a ir en busca de Black.
-No lo vamos a hacer señor Weasley -dijo Hydra rápidamente mirando el tren- Pero si nos deja... el tren se va a ir...
Los mellizos Potter corrieron hacia
la puerta del vagón.
Hydra se despidio de su hermano, para buscar el compartimento donde sus amigos estaban.
-¿Hay un lugar para mi? -preguntó la pelirroja en un tono burlón.
El compartimento estaba solamente ocupado por Cygnus.
-Siempre hay un lugar para ti -dijo el chico Lestrange mientras le regalaba una sonrisa y dejaba su libro a un lado.
-Tengo que contarte algo -dijo Hydra mientras se acomodaba frente a Cygnus- Sirius Black va detras de Harry y de mi.
Para el chico Lestrange no era una novedad para fingió asombro.
-¿Como sabes eso?
-Los Weasley nos contaron... Bueno en realidad escuchamos una conversación que no debíamos.
-No te preocupes el no va a lograr entrar a Hogwarts.
-No estoy tan segura de eso... Pero cambiemos de tema.
-No veo la hora de ir a Hogsmeade, Draco y yo ya estuvimos planeando...
-Luego me van a contar como les fue.
-¿Que? -preguntó Cygnus confuso.
-Si... Mis tíos no firmaron la autorización asi que me tengo que quedar en Hogwarts.
-Quizás si hablamos con mi tía ella pueda...
-No hace falta, Cyg. No voy a morir por no ir a Hogsmeade.
La puerta del compartimento se abrio y aprecieron Draco Malfoy y sus dos amigotes, Vincent Crabbe y Gregory
Goyle.
Hydra puso los ojos en blanco, verdaderamente no le gustaban para nada Crabbe y Goyle.
-Nos encontramos con San Potter -dijo Draco cuando se sento junto a la pelirroja- Habia un profesor con ellos -hizo cara de asco.
-¿El nuevo profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras viajando en el tren? -preguntó Cygnus.
-Si, su túnica estaba muy raída y remendada, asi que no me sorprende.
-No lo juzguen -lo defendio Hydra- Todavía no nos dio nuestra primer clase, solo hay que esperar.
La lluvia arreciaba a medida que el tren avanzaba hacia el norte; las
ventanillas eran ahora de un gris brillante que se oscurecía poco a poco, hasta que encendieron las luces que había a lo largo del pasillo y en el techo de los compartimentos. El tren traqueteaba, la lluvia golpeaba contra las ventanas, el viento rugía.
-Debemos de estar llegando -dijo Draco levantándose y haciendo una señal a Crabbe y Goyle para que lo sigan.
Cuando los tres salieron Hydra miro a Cygnus.
-Es imposible -dijo mirando su reloj.
A medida que el ruido de los pistones se amortiguaba, el viento y la lluvia sonaban con más fuerza contra los
cristales.
El tren se paró con una sacudida, y distintos golpes testimoniaron que algunos baúles se habían caído de los portaequipajes. A continuación, sin previo aviso, se apagaron todas las luces y quedaron sumidos en una oscuridad total.
-Vamos -dijo la pelirroja levantándose y sacando su varita.
-¿Adónde?
-A buscar a Harry.
Ambos salieron con Hydra dirigiendo el paso ya que era la que alumbraba el camino.
Cuando llegaron al compartimento Hydra entro obligando a Cygnus a pasar también.
-¿Harry estas bien?
-Si ¿Y tu?
-Si, nosotros también estamos bien -hablo Ron quien estaba mirando mal a el chico Lestrange.
-Bien... ¿Tienen idea de lo que esta pasando?
-No, siéntense -ordeno Harry.
La pelirroja se sento junto a Hermione y tomo la mano de Cygnus para que se sentara a su lado.
-Esto no me esta gustando...
-¡Silencio! -dijo de repente una voz ronca.
Era la voz del profesor de quien Draco habia hablado. Nadie dijo nada.
Se oyó un chisporroteo y una luz parpadeante iluminó el compartimento. El profesor parecía tener en la mano un puñado de llamas que le iluminaban la cansada cara gris. Pero sus ojos se mostraban cautelosos.
-No se muevan -dijo con la misma voz ronca, y se puso de pie, despacio, con el puñado de llamas enfrente de él.
La puerta se abrió lentamente antes de que el profesor pudiera alcanzarla.
De pie, en el umbral, iluminado por las llamas, había dos figura cubiertas con capa y que llegaban hasta el techo. Tenía la cara completamente oculta por una capucha. De la capa surgían manos grises, viscosas y con
pústulas. Como algo que estuviera muerto y se hubiera corrompido bajo el agua...
Uno de los seres miro directamente a Hydra y entonces aspiró larga, lenta, ruidosamente, como si quisiera succionar algo más que aire.
Un frío intenso se extendió por encima de todos. Hydra fue consciente del aire que retenía en el pecho. El frío penetró más allá de su piel, le penetró en el pecho, en el corazón...
Los ojos de la pelirroja se quedaron en blanco. No podía ver nada. Se ahogaba de frío. Oyó correr agua. Algo lo arrastraba hacia abajo y el rugido del agua se hacía más fuerte...
Y entonces, a lo lejos, oyó unos aterrorizados gritos de súplica.
-¡Dra!
-¡Hydra! ¡Harry! ¿Están bien?
Hydra abrio los ojos, sobre ella había algunas luces y el suelo temblaba...
El expreso de Hogwarts se ponía en marcha y la luz había vuelto.
-Tengo ganas de vomitar -dijo Hydra bajo la atenta mirada de Cygnus y el nuevo profesor.
El chico Lestrange la ayudo a sentarse y fue cuando vio a Harry en la mismas condiciones que ella.
-¿Que fue lo que pasó? -preguntó Hydra tomandose la cabeza- ¿Alguien se lastimo? ¿Quien era que gritaba?
-No gritaba nadie -respondió Ron.
-Yo también escuche los gritos... -siguió Harry.
Todos se sobresaltaron al oír un chasquido. El profesor partía en
trozos una tableta de chocolate.
-Tomen -le dio a los Potter un trozo de chocolate- Coman. Les ayudará.
Hydra no acepto el chocolate.
-Si lo como realmente creo que voy a vomitar.
-¿Qué era ese ser? -preguntó Harry.
-Un dementor. Era uno de los dementores de Azkaban. Disculpenme, tengo que hablar con el maquinista...
-¿Seguro que estan bien? -preguntó Hermione mirando con preocupación a Hydra.
-No entiendo... ¿Qué ha sucedido? -preguntó Harry.
-Bueno, ese ser... el dementor... se quedó ahí mirándolos y ustedes..
-Creí que les estaba dando un ataque o algo así -dijo Ron.
-Y entonces el profesor Lupin pasó por encima de Harry, se dirigió a los
dementores y sacó su varita -explicó Hermione sin despegar la vista de la pelirroja- Y dijo: «Ninguno de nosotros esconde a Sirius Black bajo la capa. Vete.» Pero los dementores no se movieron, así que Lupin murmuró algo y de la varita salió una cosa plateada hacia los dementores.
-Yo... voy a ir a cambiarme -dijo Hydra parandose con ayuda de Cygnus.
-Te acompaño -dijo Hermione rápidamente.
Cygnus le regalo una mala mirada que fue totalmente ignorada.
-Yo puedo acompañarla.
-No esta permitido que los hombres entren al baño de mujeres.
Cygnus bufo pero no dijo nada. El camino hacia el compartimento fue algo incomodo.
Hydra busco su uniforme y salio con Hermione (quien también traía su uniforme para cambiarse) dejando en el compartimento a Cygnus.
-¿Estas bien realmente? -preguntó tímidamente Hermione.
-Si, o eso creo. Ya no tengo ganas de vomitar si eso es lo que te preocupa.
-Me alegra que estes bien... Me sentí tan tonta al no saber que hacer cuando los dementores entraron yo...
-Hermione -la pelirroja la corto- Recien en nuestro tercer año, no tenemos que saberlo todo.
La chica Granger asintió sonriendole de lado a Hydra.