AIDEN Teresa me contempla bajo sus largas pestañas y sus bonitos ojos grises que habían sido delineados alrededor con excesiva prolijidad. Pasa sus delgados brazos alrededor de mi cuello y sonríe, conocía aquella mirada. — Vamos, dijiste que íbamos a divertirnos y hemos venido a un lugar justamente para bailar— apoya su cabeza en mi hombro y huelo el aroma a shampoo que estaba usando en aquel momento; miel y tal vez algo más, no estaba seguro—. No podemos quedarnos aquí sentados a ver como los demás se divierten— vuelve a mirarme con los ojos de cachorro mojado y hace morros que aparte de enloquecerme, también terminaban de convencerme—. Vamos un rato y nos iremos sí no te gusta. — Vamos, Aiden— insiste Aaron por encima de la música y de pie a un lado de los hermanos—. No te hagas el di

