Capítulo 2

2361 Palabras
Theo Eran las siete de la tarde y por más que llamaba a Sam no me contestaba su teléfono y ya me estaba entrando a preocupar porque por más que estuviéramos enojados ella siempre contestaba mis mensajes y con mayor razón mis llamadas, así que con el teléfono en mano fui caminando a su habitación. Trataba de no ir mucho allí porque su compañera estaba un poco loca y siempre me tiraba los tejos sin ninguna vergüenza y a mí no me interesaba ella. Cuando golpee la puerta nunca espere encontrarme con semejante visión. Ahí estaba mi Sammy mirándome, la podía ver, pero no la encontraba, era otra chica, no, no era una simple chica, era realmente una mujer. Su maquillaje era simple como siempre porque ella no necesitaba nada de eso, llevaba un vestido corto blanco con encaje en los hombros y en el vientre y estaba arriba de unos zapatos que me hacían imaginarla solo con eso puesto. - ¿Sammy? – no lograba cerrar la boca mientras la miraba atónito, jamás la había visto así, ni siquiera la había imaginado de alguna forma cerca a lo que estaba mirando. Estaba realmente asombrado con el enorme cambio. -hola Theo, pasa. - me dejo pasar y ya no estaba tan enojada. Me relajaba que ya no estuviera molesta conmigo, odiaba que ella me dejara de hablar, aunque solo fuera por algunas horas –perdón por no contestarte las llamadas, pero Ellie me tuvo toda la tarde en una especie de spa improvisado. Tengo una cita.- Ellie era su compañera de cuarto y algo así como su mejor amiga, otra razón más para no estar con ella. Tenía muy buena aceptación entre las féminas de la universidad pero por opción propia las evitaba no porque no me gustaran si no porque yo prefería a las mujeres mayores como mi madre había preferido a mi padre que era 19 años mayor que ella. Estaba en mis genes eso. Como siempre mis pensamientos volvieron a la realidad y escuche lo que Samantha me había dicho. Tenía una cita y yo no había sido el primero que lo supiera, ella ya no me contaba sus cosas y al parecer no se veía ni un poco culpable por dejarme fuera de esto. - ¿tienes una cita? ¿Con quién? ¿Ahora? ¿Por qué?- ok, sé que parezco un novio celoso pero es que me da tanto miedo que le puedan hacer daño que me pongo en plan troglodita. Sammy es tan pura, ella aun es virgen y temo que pueda entregarle eso a alguien equivocado y hasta el momento como su mejor amigo no había conocido a ningún hombre que fuera realmente digno de ella. Algo en mi dolió cuando me di cuenta de que ella tenía una cita y estaría con otro hombre, yo siempre había sido el único en su vida y quería que todo siguiera siendo igual, además no me gustaba esto que estaba sintiendo en mi pecho. ¿Qué era eso que estaba sintiendo realmente? -sí, es con Max Glynne, es compañero mío y es simplemente perfecto. - su sonrisa decía que estaba encantada con el panorama. Y a lo lejos se notaba que no solo encantada, si no que parecía que llevaba tiempo soñando con ese panorama. ¿Qué está pasando aquí? - ¿con el gigantón musculado? - me levante alterado y mi voz estaba al borde de los gritos. -¡pero si a ti no te gustan esos hombres!- bueno, ahora si definitivamente estaba gritando. Samantha retrocedió para alejarse de mi mientras me miraba entre confundida y enojada. - ¿Qué tipo de hombres? - mientras me hacia la pregunta cruzaba los brazos y me miraba con una ceja levantada. Oh si, definitivamente estaba enojada. - ¡por favor! Tienes que pasar al menos 2 horas en el gimnasio a diario ¡es completamente superficial! No, no vas a salir con él. -¿perdón?- sabía que no tenía que decir nada, solo apoyarla pero no podía. Nunca nos habíamos visto en esta situación, era yo el que siempre salía y ella escuchaba mis historias. Yo pensaba que ella era solo mía. -no me inspira confianza, solo eso. Pero si quieres salir con él, allá tú. - no podía seguir ahí así que salí rápidamente de la habitación de Sam no quería estar presente al verla salir, no quería ver como la perdía, como se alejaba de mi porque comenzaba a salir con otro hombre que no fuera yo, iba a doler demasiado. Intenté salir del edificio rápidamente para evitar encontrarme con la compañera de cuarto de Sammy, pero antes de poder salir arrancar como un niño cobarde y asustado me topé con Ellie. -hola dulzura. - me dijo lamiéndose los labios y mirándome de arriba abajo. Ya frente a mí se mordió el labio he intento parecer seductora ¿tal vez? Bueno no le estaba funcionando para nada, solo me daba miedo. -después de que se vaya Sam a su cita te espero afuera de mi edificio. - ella me quedo mirando asombrada por un momento y luego la sonrisa del gato de Cheshire apareció en su rostro. Definitivamente no se dio cuenta para nada de mi tono de voz, al parecer ella estaba pensando que le estaba proponiendo algo, pero no la iba a sacar de su error ya que si seguía pensando eso era seguro que se iba a encontrar conmigo como se lo había pedido. -nos vemos entonces. - pase por el lado de ella y me agarro el trasero, trate de salir de la manera más digna posible porque yo me había metido en esto solo por sentimientos que no lograba entender. Samantha -¡lo logre!- entro gritando Ellie a la habitación, solo me quedaban unos minutos y ella había salido a conseguirse una cartera de sobre para mí. –Cariño estás preciosa.- la sonrisa no se la sacaba nadie de la cara. - ¿Qué te paso? - pregunte divertida. Ellie era mi mejor amiga, pero yo sabía lo loca que estaba sobre todo por los hombres en general y por Theo en particular. -tu amigo Theo, aceptó que le gusto, nos vamos a juntar en una hora más afuera de su edificio. – se frotaba las manos como si fuera a darse el mejor festín de su vida. -¡si ya estoy lista y húmeda para él! Las palabras de mi amiga solo hacia darme cuenta de que al fin estaba haciendo lo correcto dejando de esperar a Theo y salir con alguien que de verdad estaba interesado en mí y lo demostraba con palabras y con acciones. -te felicito Ellie, te dejo para que te prepares yo me voy a ir caminando a la biblioteca. No me esperes. - aunque mis palabras sonaban animadas eran solo una carcasa para no demostrar que estaba hecha pedazos porque por fin Theo se digna a dejar de perseguir señoras y elige a mi mejor amiga para hacerlo, él definitivamente no piensa en mi de la manera en que yo pienso en él. Aun no comprendía como en mi cabeza aún existía la posibilidad de que en algún momento se fijara en mí y me viera como una mujer, una opción de ser feliz cuando claramente siempre iba a ser su mejor amiga, la chica quien escuchaba sus historias, la chica que lo cuidaba cuando se emborrachaba, siempre iba a ser la chica que era su apoyo, pero jamás un interés romántico para él. -lo voy a disfrutar al máximo. - grito Ellie mientras yo salía a mi encuentro con Max. Cuando llegue él ya me estaba esperando y estaba muy guapo con unos jeans gastados y una camisa estilo leñador que combinaban con sus botas. -siento que voy muy arreglada. - le dije mientras lo saludaba con un beso en la mejilla y me reía nerviosa al darme cuenta de que tal vez me había equivocado en la intención de la salida con este tremendo hombre frente a mí. -estas perfecta, estás bellísima. Soy yo el que va demasiado simple como para ir a tu lado. - estaba a punto de derretirme frente a él. Max definitivamente sabia como hacer sentir bien y atendida a una chica. -pero ¿adónde vamos? - pregunte cuando él me dio la mano y comenzó a guiarme. -hoy vamos a ir a un pub con karaoke, así nos podemos divertir y también podemos conversar tranquilos y conocernos más. Odio los clubes con la música a tope donde no puedes hablar con quién quieres. - seguía pensando que era demasiado bueno para ser verdad. Con solo esa oración me dijo que quería conocerme y que quería poner toda su atención en mí, que quería conocerme a mí, a la mujer que yo era y no que iba a intentar hacer un movimiento para terminar en mi cama. Me tomo de la mano y comenzamos a caminar. Llegamos al pub bastante que se notaba que era un lugar tranquilo, la música estaba a un volumen racional y la gente estaba conversando y riendo de forma relajada. Nos sentamos en la primera mesa que vimos desocupada y luego de que la camarera nos preguntara que queríamos y que nos sirviera comenzamos a hablar. -¿Cómo es que te encuentro soltera y dispuesta a salir conmigo?- pregunto con una sonrisa brillante pero coqueta. -bueno son un montón de factores la verdad.- pensé en como comentarle las cosas. –pero no es difícil encontrarme soltera ya que nunca he tenido novio. - me miro asombrado y se acercó a mi todo lo que la mesa le permitió. - ¿y eso es por qué? - en su rostro se notaba que realmente le importaba lo que yo dijera y que me estaba escuchando con toda su atención, yo no necesitaba esforzarme con Max para interesarle, porque a él le interesaba de principio a fin. -desde pequeña he tenido a mi mejor amigo, Theo; él es como mi gemelo y somos inseparables así que cuando estuve en el colegio siempre pensaron que él era mi novio y tampoco me importaban los chicos. - dije un poco tímida por mi falta de experiencia en las citas y en las relaciones. –o al menos eso creía, aunque de todas formas nunca ningún chico se me insinuó, salvo otro amigo en común con Theo, pero el chico era demasiado bueno y nunca fue nada real. -espero, por mi bien y el de mi corazón, que ahora si te interesen los hombres. - dijo risueño y con eso el logro que el resto de la noche fuera mucho más cómoda. -si te soy sincera no había pensado mucho en los hombres hasta que tu apareciste con esta invitación. - intenté sonar coqueta, pero ni cerca estuve de eso ya que soné más que nada nerviosa, pero si Max lo noto no me lo hizo saber ya que él me sonrió y dijo: -entonces estoy de suerte si fui yo quien te hizo pensar en los hombres. - rio por algún pensamiento propio y luego volvió a hablar. –eso me deja pensar que soy el hombre en el que estás pensando. - bueno, el definitivamente sabia como ser coqueto cuando lo requería. La noche fue maravillosa, conversamos de nuestros gustos, de nuestras familias, de lo difícil que se volvía la carrera de medicina a medida que íbamos avanzando. Nos pusimos de acuerdo para poder comenzar a estudiar juntos (en este punto Max me dejo saber que para él esas juntas de estudio iban a ser citas oficiales), me relajo con sus palabras, me escuchó atentamente y me hizo sentir la única mujer en el mundo. A eso de las 3 de la madrugada Max me fue a dejar al edificio y cuando llegamos a la puerta ambos nos miramos y me sentí un poco incomoda porque no sabía exactamente qué hacer, aunque en los libros románticos que acostumbraba a leer para arrancar de la vida real siempre decían que después de la primera cita venia un beso para cerrar una buena velada y el tiempo que pase con Max fue simplemente perfecto. -fue una noche perfecta.- le dije mientras me acercaba un poco más a él pero iba a esperar que fuera él quien tomara la iniciativa. -no esperaba menos contigo a mi lado.- respondió él acercándose a mí y poniendo una mano en mi cintura para acercarme a él todo lo que nuestros cuerpos nos lo permitieran. –sé que tal vez no tengas mucha experiencia con chicos, pero me encantaría enseñarte todo lo que sé de las relaciones. - y sin decir nada más me beso. Al principio fue lento y tierno como para comprobar que todo estaba bien conmigo pero una vez que me di cuenta de lo placentero que era besar a un chico que era de mi total agrado me gustó mucho, más que mucho en realidad, lo abrase por el cuello y trate de ir contra toda ley y convertirnos en uno solo con ese beso a lo que el reacciono cerrando por completo con ambos brazos mi cintura, me sentía tan pequeña y tan protegida entre sus brazos que no quería que el beso se acabara, parecía que el mundo se había detenido y solo estábamos nosotros disfrutando de las sensaciones de lo que parecía ser un maravilloso primer beso entre nosotros. Sentí que era lo correcto, pero algo en mi cabeza y en mi corazón me decían que no era lo que yo de verdad quería. No me iba a dejar llevar por mi corazón, porque yo sabía que era él quien decía que no era correcto, mi cerebro me daba las sensaciones que me dejaban saber que estaba de acuerdo con toda esta situación, lo que sentía al estar entre esos brazos enormes, lo que sentía en mi boca contra su boca, lo que sentía al saborear su boca… todas esas sensaciones me las estaba regalando mi cerebro como diciendo “tu sigue con este chico que te está dando todo lo que deseas y todo lo que mereces”.
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