Azkeel había recuperado un poco de energía y fuerza, se puso de pie y camino hacia la ventana para observar el clima que había en ese instante. El día se había oscurecido más, los vientos eran fuertes, la lluvia caí con intensidad y los truenos iluminaba por pocos segundos la ciudad. —Este clima es muy extraño es, como si el fin del mundo estuviera a punto de ocurrir —comentó Katherine poniéndose de pie al lado de Azkeel. Él sabía que la batalla estaba a punto desarrollándose. No podía negar el deseo que sentía por ser parte de esa batalla, estaba seguro que su padre no iba a rendirse fácilmente, a pesar que lo había encerrado lo apoyaba en su batalla. — Quizás ese día al fin llegó —comentó Azkeel observándola—, ¿Esta lista para ser juzgada por tus pecados? —preguntó con una leve sonris

