Valentina, despertó sudando después de una pesadilla, una de las tantas que la atormentaba noche tras noche. Le había comentado a su madre que en ocasiones tenía recuerdos extraños, que eran como si hubiera tenido una vida pasada. Con el tiempo los sueños o recuerdos eran con más claridad. Entre los recuerdos se encontraba uno: cuando ella era una niña siendo abusada por varios hombres, en otras ocasiones soñaba que estaba en el cielo y otras en el infierno; pero el rostro de un hombre llegaba siempre a su mente, provocando que su corazón latiera con rapidez. Valentina se levantó y desayunó. Fue a visitar a su madre, ya que tenía unos días libres de la universidad y siempre aprovechaba para estar con sus padres. Cuando llegó, su madre estaba en la cocina haciendo una lista para los víveres

