POV Alastair Fraser El aire en la cabaña de la costa olía a sal, a madera antigua y a peonías, pero para mí, olía a riesgo calculado. Había traído a Sadie a este lugar precisamente para sacarla del campo de fuerzas distorsionado de la hacienda, pero al mismo tiempo, la había introducido en un experimento emocional de máxima delicadeza. Mi mente, que había calculado la posibilidad de saltos temporales, se sentía paralizada por la complejidad de lo que estaba a punto de ocurrir. El éxito no se mediría en julios ni en segundos, sino en la ausencia de miedo en sus ojos. Sentí el calor de sus labios regresar a los míos, y cada beso era una confirmación de la resonancia de nuestras almas. La contención que había ejercido durante semanas se desmantelaba, pero no de forma caótica; se desmantelab

