Las plásticas nos miran con burla; de verdad que ya las odio. No he tenido problemas con ellas mientras he estudiado aquí, pero esto es demasiado. Es decir..., echarle jugo a Alexa en la cabeza enfrente de toda la escuela.
No puedo soportar que la humillen de esa manera, pues yo estando en su posición, me gustaría que alguien me ayudara. No lo pienso dos veces y me levanto de mi puesto, Alexa me suplica con la mirada de que no vaya a hacer nada. Sin embargo, la ignoro.
—Ya me tienes harta, por que tienes que molestarla a ella, tú no tienes ningún derecho de tratarla así. —Hablo con los dientes apretados. —Claro, lo haces porque sabes que ella no se defenderá, pero adivina que, plástica. —Hago énfasis en la última palabra. Ella abre los ojos como platos y yo le sonrío. —Me tiene a mí, que soy su amiga y no permitiré que la sigas humillando. —Me cruzo de brazos.
—A ver, Hanna. ¿Qué me vas a hacer? —Sonríe con burla. —Ya te dije que hago lo que me dé la gana. Y tú aquí no eres nadie, sólo la que se acuesta con sus profesores. —La fulmino con la mirada y camino hacia ella.
En ese instante siento que alguien me sujeta por el brazo, una mano fría, me giro y veo a James, al lado de él se encuentra Petter.
—Hanna, no le hagas caso. —Musita. —Déjala que diga lo que quiera.
Veo que Aria, se levanta de su puesto y camina hacia ella para después golpear su mejilla haciendo que Charlotte ladeé la cabeza.
—¡No te metas con Hanna, estúpida!
Todos los estudiantes nos miran como si fuéramos la octava maravilla. O, quizás un experimento fallido. En realidad no lo sé. Aria la mira con una sonrisa victoriosa y cuando la plástica la va a golpear Lucas interviene y le agarra la mano.
—Ni te atrevas a tocarla. —Advierte.
Las chicas se miran entre ellas, después todas se van. James me suelta. Entonces me percato de que Alexa se ha ido corriendo y de inmediato la sigo. Ella se dirige hacia los baños; al entrar la veo echándose agua en el rostro.
—Alexa. —Ella sonríe y se me señala su cabello sucio de jugo. —Déjame ayudarte. —Me acerco y la ayudo a lavar su cabello.
Tras varios minutos, al fin termino, ella saca un pañuelo de su mochila y limpia su uniforme. Salimos de allí con dirección a nuestra siguiente clase.
Voy por los pasillos cuando veo a Lucas, Nicholas. Les preguntaré sobre Alex. Aún eso me da vueltas en la cabeza. Llego hacia ellos y los saludos, estuvimos hablando un rato por lo que sucedió con Charlotte.
—Lucas, ¿por qué no me dijiste que mis padres biológicos eran cazadores, y que Alex me estaba buscando porque quiere que me una al grupo cazavampiros para matar a Damián y a los miembros del consejo? —Inquiero. Veo que su cuerpo se tensa.
—¿Hablaste con él? —Asiento.
—Estuvo en casa y hablamos varias cosas, y entonces Lucas. Respóndeme.
—Porque tus padres te querían lejos de todo esto. —Pasa una mano por su cabello. —Y pues, lo de Alex no lo sabía, hasta que lo vi en el entierro de Robert, y por el olor supe que era un cazador. —Hace una pausa. —Le dije que se mantuviera alejado de ti, pero por lo que veo..., no lo hizo. —Tensa la mandíbula y vuelve sus manos puños.
—Lucas. —Pongo mi mano en su hombro. —No pasa nada, yo le dije que no quería ser una asesina. —Él asiente.
—No quiero que te veas involucrada en todo esto. —Como si ya no lo estuviera desde que conocí a Liam —, aunque si algún día quieres vengar la muerte de tus padres y Robert, ten en cuenta que te apoyaré en todo. —Sonríe. —Y, te protegeré.
—Te protegeremos. —Agrega Nicholas.
Seré yo capaz de asesinar a un vampiro. No lo sé..., aunque debería aceptar la propuesta de Alex y unirme a ellos, pero...., el cazador habló de matar no solo a Damián, sino también a los miembros del consejo. Pero eso implicaría asesinar a Arthur y a Elizabeth Fisherman.
...
—Aria, gracias por defenferme. —Digo tirando la mochila en mi cama.
—No tienes nada que agradecer, eres mi mejor amiga. —Se sienta en la cama. —Además, esa Charlotte nunca ha sido de mi agrado, me gustó el haberla golpeado. —Suelta una carcajada. —Aunque la palma de mi mano me quedó ardiendo. —Hace una mueca.
—Me lo imagino. —Me quito el uniforme y busco ropa cómoda, después de vestirme tomo mi móvil y pido una pizza. —Hoy me ayudaras con Física, con los trabajos de Química le pediré ayuda a Nicholas. —Ella alza una ceja.
—Con que Nicholas ¿eh? —Mueve sus manos en una especie de baile. —Es lindo.
—Aria, de casualidad no te gusta. Ya sabes..., antes te gustaba media escuela. —Río como una loca desquiciada, ella pone los ojos en blanco.
—Hanna, te tengo que decir algo. —Hace un ademán con las manos para que me acerque. —¡Tengo nuevo vecino! —Chilla. La miro sin entender el porqué de su comportamiento. —Dah, es lindo. Si lo vieras, su cuerpo esculpido, sí, le vi su hermoso torso. —Abro los ojos como platos.
—Lo estuviste espiando. —La miro sin poder creérmelo.
—¡No, cómo crees! —Chilla indignada. —Sólo que anoche cuando fui a cerrar mi ventana lo vi en su habitación, ya que su casa queda al frente de la mía, él se mudó hace unos días. —Suspira y se muerde el labio. —Es hermoso. —habla como una boba.
Pongo los ojos en blanco, me pregunto si ya Aria no ama a Christian así como antes. Pues..., la veo que habla de una manera como si no estuviera enamorada. O, quizás sólo quiere olvidarlo y por eso lo hace. Es decir, trata de tener su mente ocupada en mirar chicos lindos, y pensar en la posibilidad de tener algo con ellos.
—Aria. —Me siento a su lado. —Tú, ya no sientes nada por Christian. —Inquiero, atrapo el aro en mis dientes, vaya que es extraño tener ese piercing. Aunque siento una pequeña molestia, porque es reciente.
Suspira.
—Claro que sí, eso no desaparece de la noche a la mañana, y tú lo debes saber.
Asiento.
Lo último de lo que quiero hablar, es de Liam. Me duele su ausencia, me duele que lo mencionen; pues..., con ir a la escuela tengo para acordarme de él, está mi mente la cual no hay un día en que no me lo recuerde; sus palabras taladran mi cabeza, siempre vas a estar presente. Esas son cosas que no se olvidan de un día para otro.
—Entonces, ¿Por qué hablas como si ya no te importara? —Pregunto curiosa.
Sonríe.
—Porque yo tengo una vida, y no voy a quedarme estancada en el pasado. Pensando en algo que no tiene futuro. —Se pone de pie y busca los libros. —Hagamos los trabajos. —Se sienta en el piso.
Al cabo de un rato, llega el repartidor de pizza, y nos disponemos a comer. Admiro a Aria, aveces quisiera ser como ella. Que aunque esté sufriendo, ella siempre está feliz y sonriendo. Varias horas después nos encontramos mirando una película de terror. Miro la hora en mi móvil y me percato de que son las 9 de la noche.
—¡No le hagas eso, mira hacia atrás! —Chilla Aria, histérica. —¡No! —Miro el televisor y veo que descuartizaron a alguien. Aria sale corriendo hacia el baño.
Corro hacia allá y la veo arrodillada en el inodoro.
—Uy amiga, vomitaste todo. —Hago una mueca y salgo de allí.
Al trascurrir unos minutos Aria se sienta a mi lado, la veo pálida.
—No miro más esa película. —Se recuesta en la cama mirando el techo. Río, nos quedamos en silencio, y un rato después se pone de pie. —Ya es tarde, me iré a casa. —Agarra la mochila. —Adiós, amiga. Nos vemos mañana.
—Adiós, Aria. —Ella sale de la habitación, oigo que saluda a mi madre, lo más probable fue que acabó de llegar.
Me dirijo al baño y me doy una ducha rápida, al salir, me pongo mi pijama. Veo que mi madre entra a la habitación.
—Hola, cariño. —Me da un beso en la mejilla. —Traje comida, ¿Qué le pasa a Aria? —La miro sin entender. —La vi pálida, ¿Está enferma?
—Ah, no. Es sólo que vimos una película de miedo. —Ella asiente y sale de la habitación.
Río para mis adentros al recordar lo que pasó con Aria. Al cabo de un rato, bajo a cenar.
...
Lo días se vuelven semanas, las semanas en meses. Ya han pasado varios meses desde la muerte de mi padre.
En la escuela voy bien, ya que entregué todos mis trabajos..., lo único que quiero es salir rápido del instituto. Charlotte no ha vuelto a molestar más a Alexa, en cuanto a los Sullivan, los he estado evitando. Alex no ha vuelto a aparecerse mas por la casa, quizás debe estar muy ocupado entrenando. O, reclutando para formar el grupo de cazadores.
Llego a mi casillero a buscar los libros de mi siguiente hora de clase.
—Hola, preciosa. —Siento unas manos en mi cintura y un beso en la mejilla. Me giro y veo a Nicholas.
—Hola, guapo. —Guiño un ojo.
Nicholas y yo, nos hemos vuelto muy unidos, todo pasó después que le pedí ayuda con los trabajos de Química. Él es cariñoso, amable, y buena persona.
Termino de buscar los libros y él pasa un brazo por mis hombros, luego nos dirigimos a nuestra respectivas clases.
Llegamos al aula de historia y él se despide de mí, me dirijo hacia mi puesto.
Al pasar las horas, acaban las primeras clases..., en realidad nunca había disfrutado tanto de las clases. Me gusta, todo es porque estos meses se los he dedicado al estudio.
Llego a la cafetería y me siento con Alexa, la saludo. Según lo que me ha dicho, Charlotte y su grupo no la han vuelto a molestar más.
—Esta noche hay una fiesta en casa de Jack. —Dice Aria. Jack es el capitán del equipo de fútbol. —Chicas, ¿Vamos? —Pregunta.
—Yo no puedo ir, mis padres no me dejan. —Comenta Alexa.
—¡No! —Exclama Aria sorprendida y todos nos miran como bichos raros. Alexa niega con la cabeza. —Hanna, ¿tú vas?
—No lo sé. —Hago una mueca.
—Deberías ir, amiga, tienes que salir a divertirte un rato..., mira que ya no haces nada más, que estudio, casa. Casa estudio. —Pongo los ojo en blanco. —Tu padre no te querría ver encerrada en tu casa, y aburrida sin nada que hacer.
Aria tiene razón, debería salir un rato. —Está bien. —Recuesto mi cabeza en la mesa. —¿A qué hora?
—A las ocho pasamos por ti. —La miro frunciendo el ceño. —Nicholas y Lucas. —Me recargo en el espaldar de la silla.
—Bien. —Suena el timbre y nos vamos a nuestras respectivas clases.
Todo mi día transcurrió con normalidad, ahora voy camino a casa. Un auto frena a mi costado, ladeo la cabeza y veo a Lucas. El cual me hace seña para que suba.
Llego a casa y tiro la mochila en un sillón, acto seguido me dirijo a la segunda planta y me acuesto a dormir un rato.
Abro los ojos lentamente, doy un pequeño bostezo y me percato de que ya está oscureciendo. Miro la hora, van a ser las 7:30.
Me pongo de pie y me doy una ducha. Al salir, me visto con una falda a mitad de mis muslos color negra. La cual me hace ver las piernas más pálidas. Un crop top azul oscuro, tiene pequeñas piedras alrededor del escote. Una chaqueta negra, me pongo unos botines. Cepillo mi cabello dejándolo suelto, y me maquillo.
Listo. Me miro al espejo y me veo diferente, no me parezco a Hanna Miller, aquella chica soñadora que llegó a este pueblo. Me veo diferente, antiguamente nunca habría vestido así. Mis mejillas se ven rosadas, el piercing hace ver mis labios ¿Provocativos? Mi cabello n***o, llega a la cadera, mi abdomen plano, queda al descubierto con este crop top. Y, a pesar de que soy un poco pequeña, no mucho. Mis piernas se ven largas.
Escucho un claxon, me imagino que ya llegaron los chicos. Tomo mi bolso y el móvil, después bajo las escaleras.
Como mi madre aún no ha llegado, le mando un mensaje diciéndole que saldré con mis amigos. Abro la puerta y veo el auto de Lucas.
—Hola, chicos. —Saludo y me siento al lado de Nicholas. Aria y Lucas, se encuentran en los asientos delanteros.
—Estás hermosa. —Nicholas besa un de mis mejillas.
—Gracias. —Me sonrojo, él tiene puesto un jeans n***o, una camisa de cuadros. Que le queda súper bien.
Veo que Lucas me mira con una sonrisa pícara por el retrovisor. Sonrío y le saco la lengua como niña pequeña.
El transcurso a la fiesta fue en completo silencio. Tras varios minutos llegamos, Lucas estaciona el auto y de inmediato nos bajamos. Logro ver muchos autos estacionados, chicos tomando, bailando, besándose; en fin..., esta será una larga noche. Caminamos hacia el interior de la casa.
Aria tiene puesto un hermoso vestido color rosa pálido. Ella me jala por el brazo y nos dirigimos a saludar a Jack.
—Hanna, estás... Hermosa. —Dice mientras me mira de arriba abajo, como si fuera comestible. En realidad desde que entre aquí, muchos chicos lo hacen.
—Gracias. —Le quito un trago que tiene en la mano y me lo tomo, Aria me mira sorprendida; pero yo sólo me encojo de hombros restándole importancia.
Lucas y Nicholas fueron a saludar a unos amigos. Me hago paso entre la gente, oigo insultos, pero no me importa. Necesito algo de beber. Veo una chica que tiene una charola con vasos rojos, tomo uno y comienzo a tomarlo. Me gusta esa canción, la empiezo a tararear mientras muevo mis caderas.
—¿Por qué tan sola? —Ladeo la cabeza y veo a un chico cabello cobrizo, le llega casi a los hombros.
—¿Por qué tan idiota? —Respondo con otra pregunta. Él intenta acercarse a mí, pero giro sobre mis talones y comienzo a apartar personas para bailar.
Varias horas después me encuentro mareada, muevo mis caderas al compás de la música. Hace rato que no me divertía como ésta noche, veo que una chica se va a tomar un trago, Pero yo soy más rápida que ella; debido a que se lo quito y lo tomo. La chica me mira furiosa.
Hay muchos bailando, yo sigo moviéndome. Claro, sola. Cuando de repente, siento unas frías manos en mi cintura.
Me detengo al sentir sus manos en mi piel desnuda. Trago saliva. Doy la vuelta encontrándome así, con esos hermosos ojos color verde. Él me mira con ternura, su mirada en tan..., dulce. Petter me pega a su cuerpo y acaricia mi cintura haciendo que me estremezca ante su frío tacto. ¿Por qué no tengo la suficiente fuerza para alejarlo de mí? ¿Por qué lo he extrañado estos meses, así me niegue a aceptarlo?