Su familia se quedó varios segundos en silencio, segundos que sentí como si fueran horas de larga espera para ver su reacción, yo estaba muy nervioso, el padre de Thomas fue quien luego de varios segundos se acercó a mí, lo peor es que se paró frente a mí viéndome fijamente a los ojos, yo no sabía muy bien cómo reaccionar, traté de mantener el contacto visual lo más que pude, sin embargo, cuando ya no pude más busqué la ayuda de Thomas quien miró a su padre con una sonrisa divertida ¡yo no entendía nada! Era horrible no saber que estaba pasando por la cabeza de su padre, hasta que por fin habló. –Bienvenido a la familia, muchacho– me dijo con una sonrisa amigable antes de abrirme sus brazos para darme un abrazo de bienvenida. –Gra-Gracias...– dije con nerviosismo. –¡Por fin! –decía con

