Habían pasado dos días y Beca seguía dormida, la cara la tenía más hinchada y era obvio, quería decir que su cuerpo estaba haciendo su trabajo. Susana había hecho la denuncia, pero el maldito ya se había entregado y todavía estaba preso. Nos habíamos enterado que está no era la primera vez que ese infeliz le ponía una mano encima, su mamá nos dijo que tenía moretones viejos. Fuimos a hablar a la escuela y avisar que no nos íbamos a presentar por esta semana, también le avisé a Cande que no me iba a presentar a trabajar por al menos una semana, ella y su socio me dijeron que no me preocupara. En el colegio nuestros compañeros sabían que ella había sufrido un accidente pero no sabían lo que en verdad le había sucedido. Susana había ido hablar con el director, pidiendo total discreción.

