—Y qué pasó con Max? —pregunta Beca mientras le acomodo una almohada en el sillón para que apoye la espalda. —Nada —le resté importancia. —Vamos, algo pasó, si no estás en la escuela estás acá conmigo. No me digas "nada" —manifestó imitando mi voz. —Sólo ya no salimos —digo encogiéndome de hombros. —¿Y por qué? —interroga. —Porque descubrimos que no somos el uno para el otro —digo sin mas. Beca ya estaba mejor, habían pasado tres semanas de lo sucedido, y dos que estaba en su casa dada de alta, yo había terminado las pasantías, y aunque Cande me ofreció quedarme a trabajar en el estudio, decidí que mejor no. Ella aseguró que cuando mí amiga se recuperara, si era de mí agrado podía regresar a trabajar con ellos, por ahora quería estar con Beca y cuidarla. Le faltaban unas semanas toda
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