Arlett, un poco intrigada por lo que había escuchado decidió que era mejor entrar a ver qué era lo que estaba pasado, aquello se le antojaba realmente extraño, así que no lo dudó ni un segundo. Cruzó el umbral y atravesó el pasillo a grandes zancadas, encontrándose entonces con tres mujeres que parecían querer dañar el momento de una rubia de cuerpo voluptuoso que en éste caso era la víctima. Dos de las acosadoras eran de piel un poco oscura, estaban tranquilas, atentas a cada segundo de sufrimiento que le proporcionaban a la rubia de cabello corto, mientras la líder, otra rubia de lacio cabello y cuerpo de modelo se encargaba de ser la verdugo de la ocasión. Entonces volvió a hundir la cara de ésta dentro del inodoro. —Ven conmigo —volvió a hablar la mujer delgada.

