Capítulo 33

1215 Palabras

            La hora del almuerzo fue breve, media hora de descanso posterior y luego más de lo mismo.  —Más fuerte —dictó uno de los guardias a una Arlett que pateaba un costal de boxeo que guindaba de tubos perfectamente ubicados en la superficie del estadio.  —Tan fuerte puedo patear tu…  —Déjamelo a mí —se escuchó la conocida voz de Silver detrás de ella.              Interrumpió la amenaza que hubiera salido de los labios de la mujer que descargaba una ira casi inexplicablemente exagerada contra un saco de boxeo casi de su tamaño.   —Sí, señor —respondió el guardia que comandaba a Arlett, retirándose del lugar.              Arlett ignoró por completo la presencia de Silver y siguió golpeando el costal de superficie negra.  —Que te haya perdonado la vida no significa que no pueda

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