—Lisa, vámonos de aquí, ahora— exclamé tomando rápidamente todo de la habitación. —¿Qué pasa Elena?, ¿por qué se escucharon los gritos allá abajo?— me preguntó asustada. —No pasa nada, solo debemos irnos, vamos a dónde Elisa, por favor no preguntes — exclamé temblando nerviosa. Tome lo que pude de mi habitación, al igual que de la de Ana y de Lisa. Sentía mis ojos nublarse de lágrimas, no dejaba de llorar y la presión en mi pecho me abrumaba. ¡Me golpeó! Gritaba con dolor. Lisa al verme llorar se acercó a mí abrazándome fuerte. —¿Danilo no es la misma persona verdad? — acarició mis mejillas mientras negaba con la cabeza. —¡No!— musité con un profundo dolor en mi pecho. —También me di cuenta Elena, es mejor que te alejes — sugirió Lisa, pero , Aunque sabía que era lo mejor, me dolí

