— Rapidooooo. — Grita Charlotte desde la cama. Mientras corro por toda la habitación en pijama y sin zapatos, son las tres de la madrugada, intento preparar la maleta para ir al hospital, despertó hace un momento con contracciones, que van aumentando cada vez más, no se supone que llegara aún, esperábamos a nuestro bebé en una semana más, por suerte la pañalera está lista, tenemos todo lo necesario para recibir a nuestro hijo o hija, decidimos que sea una sorpresa, así que toda su ropita es blanca o en colores neutros. — Creo que tengo todo. — Digo a prisa y corrí directo a la puerta. — Marcooo. — Escucho la voz de Charlotte en un grito ¡Mierda! Regreso a la habitación al darme cuenta que la olvide y solo salí con las maletas en mano. — Lo siento cariño, ¿estás lista? ¿necesitas algo

