Por un momento no hubo más que silencio, hasta que una voz me habla. — Charlotte, cariño, estás tan hermosa, despierta, alguien está esperando por ti, te amo. Era una voz dulce y cálida, tal como la de mi madre, pero no entiendo que sucede. Abro los ojos y una gran luz me obliga a cerrarlos nuevamente, escucho voces pero no logro entender nada de lo que dicen, parpadeo un par de veces para adaptarme a la luz, hay una sombra frente a mi, aún no distingo quien es, tengo la boca seca y estoy muy cansada, siento un ligero dolor en mi abdomen, no entiendo que paso. Un tierno llanto me trae de regreso a la realidad, giro mi cabeza, siguiendo el dulce sonido, veo a Marco, de pie junto a la cama, sostiene en sus brazos a nuestro bebé, envuelto en una sábana blanca, sus ojos mi miran fijamente

