Seis

1459 Palabras
Apenas llegué al salón de clases Lily corrió a recibirme. — Me llamo — Grito dando pequeños saltos de alegría. — Te dije que lo haría. — De hecho te culpo por no haber podido llamar antes. — Espera ¿a mí? — Pregunto confundida e indignada. — Si bueno, resulta que anotaste mi número sobre un ticket de compras y era imposible de leer, literalmente tuvieron que descifrarlo. — Lo siento tu auto es un desastre, fue lo primero que encontre. — Explico librandome de culpas. — En realidad es lindo, se esforzó por llamarme. — Yo supongo que tienes razón. Durante el resto de las clases escuché a Lily hablar de lo lindo que es Orlando, no paro de enviar mensajes, probablemente al final del día le dolerían las mejillas por la gran sonrisa que mantuvo toda la mañana. Me despedí de ella cuando la última clase finalizó, corrí a casa con el tiempo justo para cambiarme e irme al trabajo. Un hombre se acercó a mi mientras luchaba con la cerradura oxidada de la puerta de mi casa. — Buenas tardes ¿ Charlotte Evans? — lucía un traje n***o y gafas oscuras, llevaba un maletín en sus manos. — Si, soy yo. — Afirme un tanto nerviosa. — Jasper, mucho gusto, represento al señor De Luca. — ¿Cómo le puedo ayudar? — Intente hablar lo mas natural posible, no quería que notará lo nerviosa que estaba. — Necesito que me facilite está papelería — Me entrego una hoja con una lista de documentos — De ser posible los necesito hoy mismo. — ¿Esto es sobre... — Si — ¿Que pasará después? — La mantendré informada, por ahora le sugiero entrar a buscar los papeles que necesito. Entre a la casa y busque cada uno de los documentos que me pidió, los metí todos en una carpeta y salí a dónde el hombre me esperaba. — Aquí está todo lo que me pidió — Extendí mi brazo para entregarle la carpeta, la sujete con fuerza antes de dejar que la tomara. — Hasta pronto señorita Evans — Se despidió y subió a su lujoso auto, lo observe hasta que lo perdí de vista. Regrese a casa y cerré la puerta con candado, de alguna forma me hacía sentir más segura, tomé mi teléfono y llame para avisar que no llegaría a mi trabajo. Me recosté en mi cama, intenté dormir, pero el hecho de que ahora todo parecía real no me lo permitió. *** Mientras observo mi reflejo en el espejo, un sentimiento de tristeza me invade, estoy por ir a mi graduación, no puedo evitar extrañar a mamá en estos momentos, limpio una lágrima de mi rostro y salgo de mi habitación, dejo la invitación para papá sobre la mesa, con la esperanza de que decida acompañarme esta vez, no suele hacerlo desde que mamá no está. La bocina del un auto me avisa que Lily ya está afuera esperando. Luce impaciente mientras camino hasta ella. — ¿Estás lista? — Por supuesto. — Graduación, aquí vamos — Exclama mientras arranca en auto. El estacionamiento está a reventar, padres y alumnos llegan uno tras otro. Caminamos juntas a la explanada de la escuela, saludé a los padres de Lily antes de ir a nuestro lugar frente al podium, no pude evitar observar que la silla reservada para mí padre aún está vacía. Después de un largo discurso de nuestro director, cada uno de mis compañeros paso el frente a recibir su diploma, fui la última en pasar, ya que me tocó dar el discurso de despedida, después de recibir mi diploma y un reconocimiento como el mejor promedio de la generación, me pare frente al micrófono, ahora todos me observan, atentos a lo que tenía que decir. Quiero comenzar estas palabras haciéndoles una confesión: cuando se me dijo que tendría que hablar esta tarde frente a todos ustedes y dar unas palabras en nombre de toda mi generacion, me sentí tan nerviosa que pasé días enteros sin dormir. No es fácil dar con las palabras que transmitan la emoción que compartimos en este momento de nuestras vidas, en el que damos un salto definitivo hacia el futuro, contentos de saber algo más sobre quiénes somos, sobre qué vamos a hacer y qué tenemos que ofrecerle al mundo en que crecimos. Es una inmensa responsabilidad, pero también un honor para quienes nos hemos preparado durante años. Quiero darles las gracias a nuestros maestros, pero también a nuestros padres, a nuestras familias, a todos esos que hoy están a nuestro lado, aplaudiéndonos, y también a aquellos que hoy no pueden estar, pero que sí estuvieron cuando hizo falta. A todos los que nos allanaron el camino, nos dieron el empujón necesario, nos ayudaron a descubrir cuál es nuestro lugar en el mundo: éste en el que estamos ahora. ¡Gracias, profesores! ¡Gracias, padres y madres! ¡Gracias, compañeros! Baje del escenario al terminar mi discurso, los aplausos llenaron el lugar. En medio de un abrazo grupal, no despedimos de aquellos que se irían a seguir su futuro a otro lugar. Mi corazón se llenó de emoción al ver a mi padre parado al fondo, me hizo una seña con su mano, invitandome a ir hasta donde estaba. Camine con emoción, con la sensación de que todo estaría bien, pero no podía estar más equivocada, detuve mis pasos a unos metros, al notar al hombre detrás de él, quise volver, pero no lo hice, no pude despegar mis pies del suelo. — Señorita Evans mis felicitaciones — Dijo Jasper, mientras se aproximaba a mi junto a mi padre. — Gracias — Dije sin ánimo. — Tenemos asuntos pendientes, estoy seguro que en otro lugar podremos hablar con más calma. Mire a mi padre en busca de una respuesta, solo asinrio y me señalo el camino a la puerta, camine frente a ellos sin saber a dónde tenía que ir exactamente. ¿ Porque tomarse la molestia de venir? ¿Porque hoy? Entre a mi antiguo salón de clases y espere a que la puerta se cerrara detrás de ellos. — Tomé asiento señorita Evans — Señalo uno de los asientos y coloco una serie de documentos frente a mi. — ¿Que es esto? — Esto es su contrato de matrimonio. — No me dijeron que habría un contrato — Cómo usted comprenderá es un asunto delicado, no podemos permitir que salga a la luz, véalo de esta forma, simplemente son una serie de reglas a cumplir durante su matrimonio, básicamente indica que no puede divorciarse del señor Marco De Luca hasta después de un año de que el tomé la presidencia. Tomé los papeles y comence leer pequeños párrafos, sin entender la mayoría de ellos. — Hay un error — Dije señalando una de las líneas — Aquí dice que únicamente puedo solicitar el divorcio después de Septiembre del 2022, eso es dentro de cuatro años. — Es correcto ¿Cuál es el error? — Se supone que el matrimonio solo dure un año. — Entiendo, vera esto es una garantía, el Señor De Luca, invertirá una gran cantidad de dinero en sus estudios, no puede arriesgarse a que al culminarlos usted se niegue a realizar su parte del trato, Marco De Luca no puede tomar posesión de la empresa hasta cumplir los veintiocho años de edad y estar casado. Mi respiración comenzo a acelerarse, esto cambia todo, no puedo estar casada tanto tiempo con alguien que apenas conozco, esto está mal. — Yo necesito tiempo. Pedi con la respiración entrecortada. — Vamos cariño, que más da un año o cuatro, esto no es real, estarás en casa, podrás estudiar la universidad, y después de todo este tiempo, Jasper vendrá nuevamente y firmaras tu divorcio, nunca notarás que paso. Las palabras de papá me tranquilizaron un poco, puede que tenga razón. Tomé el bolígrafo y firme cada una de las hojas del contrato frente a mi. — ¿ Ya está hecho? — Pregunte con la mano temblorosa. — Casi, aún necesito una firma más — Tomo el contrato y lo guardo cuidadosamente en su portafolio a la vez que sacaba una nueva carpeta, está me la entrego en las manos. Me costó controlar mis movimientos para poder abrirla, era mucho más ligera que el contrato, contenía menos hojas. ACTA DE MATRIMONIO Solo una hoja con dos espacios en blanco, uno de ellos con mi nombre y un renglón esperando mi firma, otro a nombre de Marco de Luca. Jamás había odiado tanto mi nombre, cómo en aquel documento. Una vez más tomé el bolígrafo, estaba en el mismo lugar que lo deje antes, apreté el puño y firme el espacio en blanco bajo mi nombre.
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