Después de firmar el contrato el día de mi graduación, no supe más de Jasper, no me contactaron.
La Universidad me informo que todos los gastos habían sido cubiertos en su totalidad, no tenía que preocuparme más que por mis estudios, mes a mes recibí un cheque, con la cantidad suficiente para cubrir todos los gastos de la casa, personales y un poco mas, estaba feliz de poder seguir estudiando junto a Lily, aunque optamos por carreras diferentes, compartíamos siempre nuestro tiempo libre.
***
— No puedo creer que hayan pasado tres años, después de la graduación, no aceptaré que me llamen de otra forma si no es Licenciada Lily Foster.
Suelto una carcajada por su comentario, ambas estamos muy emocionadas por graduarnos de la universidad, han Sido tres largos años de mucho esfuerzo.
— Ahí hay un lugar — Grito, señalando un espacio en el estacionamiento, vinimos a buscar nuestro vestido de graduación.
Comenzamos a recorrer el centro comercial, será un día largo, sobre todo porque no puedo evitar que Lily entre a todas las tiendas.
— ¿Que se siente? — Pregunta Lily rompiendo mi concentración.
— ¿Que cosa?
— Estar casada.
Aparto mi vista del aparador y me gira hasta quedar frente a ella.
— Sabes que lo mío no es un matrimonio real ¿ A qué viene la pregunta?
— Bueno la graduación se acerca y pensé que tal vez te traería viejos recuerdos.
— Estoy bien, papá tenía razón, nada cambio, solamente es un papel, ellos necesitaban a alguien que prestará su nombre y a cambio tuve la oportunidad de terminar mis estudios, en un año todo esto habrá pasado.
— Ven entremos aquí — Toma mi mano y me arrastra al interior de una tienda.
Inmediatamente se acerca una señora muy amable, nos ofreció su ayuda para encontrar el vestido perfecto, le explicamos lo que cada una buscaba.
Mientras Lily se probaba unas zapatillas, comencé a recorrer el lugar, pensando si realmente era verdad lo que le dije a Lily, durante estos tres años no había visto ni una sola vez a mi esposo, ni siquiera su abogado me volvió a contactar, pero si cambio algo desde que firme ese papel, de algún modo si era real, yo estaba casada ante la ley aunque no ante las personas, desde ese día me negué a conocer a alguien más, me cerré a la idea de conocer el amor, por qué tenía ese sentimiento de estar haciendo algo mal, y aunque mi matrimonio no es como el resto, no era capaz de serle infiel a mi desconocido esposo.
— Chicas espero que alguno de estos les agrade, es lo más nuevo de la colección.
La voz de la empleada me saco de mis pensamientos, venía cargando un par de vestidos que coloco en un gancho para que pudiéramos observarlos.
Lily de inmediato salto de la silla con entusiasmo, me obligué a cambiar mi estado de ánimo, forcé una sonrisa y me uni a ella, tomamos uno cada quien y fuimos hasta los vestidores.
Quedé fascinada apenas me lo puse, salí en busca de la opinión de Lily, que ya está frente al gran espejo modelando su vestido.
— Por dios Charlotte estás divina — Dijo apenas me vio, tomo mi mano y me giro en mi mismo lugar, la fala del vestido se movió por los aires.
— ¿Que te parece? — Pregunté, esperando que le gustará tanto como a mi.
— Es el indicado.
— Lo es.
Perdí la cuenta de las veces que ella regreso al vestidor con un vestido diferente cada vez, con todos lucía hermosa pero mi amiga no se conformaría solo con eso, hermosa no es suficiente, un grito salió del vestidor sobresaltandome al instante.
— ¿Estás bien Lily? — Pregunte preocupada.
— Lo encontré — Abrió la puerta y salió luciendo un vestido en dos tonos de rojo, una falda muy amplia con aberturas a ambos lados de las piernas, toda la parte alta era de lentejuela, con manga larga y un escote en V.
— Es perfecto — Comenté con honestidad.
La empleada seguramente se alegro de vernos salir después de un largo rato sin decidir.
***
Recogí mi cabello dejando solo unos mechones a los lados, puse un poco de maquillaje, lo suficiente para la ocasión con un labial en tono rosa palo, tomé mi vestido y me lo puse con el mayor cuidado posible, intentando no ensuciarlo de maquillaje, me gustó aún más que la primera vez, tenía un escote profundo en V en ambas partes de la blusa con tirantes anchos, todo lleno de pedrería, la falda de tul en color marfil, con una abertura, que dejaba ver mi pierna al caminar.
Cómo siempre mi amiga estaba ahí para mí, igual que hace tres años, estaba fuera en su auto esperando por mi, no podía estar más agradecía por tenerla en mi vida.