El cosquilleo en el coño de Amy no paraba. Era incontrolable. Necesitaba algo y estaba decidida a conseguirlo. Captó la mirada de Bonnie en más de una ocasión, y eso no alivió su excitación. Ni que decir tiene, todo le iba mejor de lo previsto a Amy en cuanto a seducir a su hermana. Se aseguró de que Bonnie estuviera lo más borracha posible al llegar a casa e hizo planes para tomarse más tragos juntas al llegar. Sus padres dormían arriba y Amy subió a su habitación a cambiarse. Bonnie también lo hizo y salió con una camiseta blanca y pantalones cortos. Esperó a su hermana abajo con una botella de vodka y dos chupitos. Bonnie aún no podía quitarse el cosquilleo en el coño, así que, como su hermana seguía arriba, pensó en intentar aliviar la sensación. Metió la mano en sus pantalones corto

