"Oh, Dios...", susurró Amy, al borde del abismo. "¡OHHHH!", gritó, corriéndose. Frotaba su coño contra la cara de su hermana, convulsionando las paredes internas de su v****a. Amy sostenía la cara de su hermana contra su coño, y a Bonnie le excitaba aún más saber que su hermanita se estaba corriendo. Finalmente, su orgasmo se calmó y soltó a su hermana. Bonnie se incorporó, muy borracha, sin saber qué hacer. Amy jadeaba y se sentía un poco débil, pero no quería rendirse; tenía que seguir adelante para conquistar a su hermana. Se sentó a su lado y la besó. Bonnie le devolvió el beso, sintiendo un hormigueo recorrerle el cuerpo. Metió la lengua en la boca de Amy y Amy pudo saborear su propio coño en la lengua de su hermana. Amy deslizó la mano por el suave muslo de Bonnie hasta su entrepier

