MATTHEW Nunca me ha gustado hablar frente a multitudes. Odio las cámaras, los flashes, las miradas curiosas, el veneno disfrazado de sonrisas. Pero esta vez era distinto. No se trataba solo de mí. Se trataba de Evi. De Damian. De protegerlos. De ponerle cara a la verdad antes de que los buitres arrancaran pedazos de nuestra historia para convertirla en circo. Cuando me senté frente al micrófono, rodeado de cámaras y periodistas, sentí ese viejo calor en la nuca. Ansiedad. Incómoda. Familiar. Pero respiré hondo. Estaba preparado. Liam se encargó de eso. Y el de relaciones públicas hizo su trabajo como un francotirador. Lo tenía todo controlado. Lo único que tenía que hacer yo era… ser real. Las primeras preguntas fueron previsibles. —¿Qué hay de la demanda que enfrenta su empresa? Resp

