MATTHEW Apenas colgué la videollamada con Evi y Damian, sentí cómo mi pecho se aflojaba. Esa charla fue todo lo que necesitaba para recobrar el centro: la sonrisa de ella, los ojos brillantes de mi hijo, sus palabras torpes llenas de amor. A la mierda los flashes, los rumores, las preguntas absurdas. Lo único real era lo que tenía con ellos. Liam me tocó el hombro y me sacó del trance. —Hay alguien que quiere hablar contigo —me dijo, sin más. Lo seguí por un pasillo discreto, hacia una zona más privada del edificio donde hicimos la conferencia. Lo último que quería era hablar con alguien ahora mismo… a menos que fuera Evi o Damian. Y entonces la vi. Jelena. De pie, con un vestido neutro, sin maquillaje, con el cabello recogido de forma sencilla. Por primera vez no se veía como una d

