—¿Estás bien?— Dilom tuerce sus cejas al verlo levemente moretoneado. Aiden acepta el agua qué le ofrece y asiente con la cabeza reiteradas veces. —Si, me dió cerca del ojo, eso es todo.— Murmura queriéndole restar importancia. Lo bueno de todo aquello, si lo había, es qué había ganado, y además de haber quitado toda aquella rabia de su cuerpo, también, había obtenido algunos billetes extras qué podían ayudar en la casa. —Estas sangrando mucho, lo mejor va a ser qué te vea alguíen.— Se queja pasando una mano por el puente de su nariz. Aiden termina el agua de un sólo trago y niega, tomando su sudadera, junto con la remera dentro de la misma para colocarse ambas prendas inmediatamente. No necesitaba cambiarse del todo para pelear, sólo lo hacía en pantalones deportivos y eso es lo qué

