—¿Vas a aceptar mi pedido?— Eros aparece en la barra, igual qué la otra vez. Lola traga saliva y abre sus ojos por demás mostrando el asombro que tiene de que él se encuentre en esos momentos allí. —Hola.— Susurra. Él sonríe levemente de costado y toma asiento en una de las banquetas de la barra. —Hola, bonita.— Le guiña un ojo. Ella parpadea y se pierde por unos instantes en cada una de sus facciones, teniendo que reconocer que hubiera sido una mejor opción responderle a esos mensajes que le había mandado durante la madrugada. —¿Que estás haciendo aca?— Sonríe mordiendo su labio inferior. —Digo.— Mueve su cabeza al haber sonado demasiado brusca al preguntar aquello. Eros suelta una pequeña carcajada contagiosa, llevando una mano a la comisura de sus labios. —Vine por mi café.— Re

