—¿Qué aceptaste que?— Aprieta su mandíbula sin poder entender si a su hermana se le soltó un tornillo o qué es lo que está sucediendo. Demian estaba terminando de ordenar sus juguetes, y es por eso mismo que Lola había aprovechado ese preciso instante para poder contarle a Aiden que tenían un buen trabajo por delante para el fin de semana y que iba a necesitar de su ayuda. —Lo qué escuchaste, Aiden.— Susurra bajito, no quiere que el menor de los tres se entere de que están discutiendo nuevamente. Además de qué Demian es bastante perspicaz para la edad que tiene, y ya sabe reconocer los nombres de las personas, como por ejemplo sabe perfectamente quién es Eros. —¿Perdiste la cabeza o algo, Lola?— Escupe sin sentido. —¿O ahora que es imbécil te compra con regalos también vas a trabajar

