Capítulo 102. Pásame las palomitas mi amor... El tiempo pasó y la vida siguió su curso, y poco a poco, las heridas comenzaron a sanar. Carlos Torres estaba tras las rejas. Su nieta Sofía cumplía su condena, pero con un nuevo respeto dentro de la prisión. Y en la mansión Ferrer, la vida tomaba un ritmo distinto. Marcelo acompañaba todas la mañanas a Geraldine a sus terapias mientras que Piero y Alicia disfrutaban cada momento con su pequeña Marcela. La bebé era el centro de su mundo, una luz en medio de todo el caos que habían vivido. Y con su crecimiento, llegó también la planificación de su bautizo. -- No quiero algo exagerado mi amor, recuerda que mi abuela todavía está en terapia y no quiero que recaiga – le dijo Alicia a Piero una tarde, mientras sostenía a la bebé en sus brazos.

