Capítulo 17. En la línea de fuego. Las palabras quedaron flotando como un duelo silencioso. Susy se adelantó hacia la puerta, con la elegancia de una pantera. -- Fue un gusto hablar contigo, Natalia. Tal vez podríamos tomar un café esta semana. Me encantaría saber más sobre ti – -- No creo que tenga mucho que contar – -- ¡Oh no! ¿Por qué lo dices? Yo por el contrario estoy segura de que sí – Y con eso, se alejó con la misma ligereza con la que había llegado, dejando tras de sí una estela de amenaza apenas disfrazada. En el piso superior, Bruno Díaz irrumpía en la oficina privada de Damián como un torbellino elegante. -- Voy a instalarme aquí – anunció sin esperar permiso. -- Quiero empezar a supervisar directamente el proyecto de ampliación del hotel. Nada como trabajar desde el

