Lena bajó la mirada. Se había preparado para esto. Sabía que era inminente. Luchó con todas sus fuerzas por contener el pánico, decidida a obligar a su mente a entrar en ese estado onírico y nebuloso que la protegía del daño. Ella estaba vagamente consciente de Félix mientras él continuaba hablando. "Te va a follar como le dé la gana. Aquí tienes la única funda que te darán. Es tu responsabilidad cuidarla. Si la dañas, no habrá otras", dijo. Lena bajó la mirada hacia la gruesa y cetrina manga que parecía una serpiente desinflada. Se le revolvió el estómago al pensar que tantos hombres llevaran esa misma funda dentro de ella. Si lo complaces, Alek podría considerar ofrecerte un alojamiento más... cómodo. Pero si fallas... sufrirás graves consecuencias. ¿Entiendes? —explicó Félix. Lena

