Parece que está despertando. Alek querrá verla. Lena abrió los ojos lentamente. Le dolían los ojos mientras se adaptaban a la tenue luz de la habitación vacía, y la cabeza le dolía muchísimo. Había varios hombres en la habitación, pero al único que reconoció fue a Félix. Sintiendo repentinamente falta de aire, Lena se llevó la mano a la garganta. Su pánico aumentó al sentir la pesada cadena que le rodeaba el cuello y comenzó a toser con fuerza. "¿Dónde estoy?" murmuró Lena, aturdida, una vez que se le pasó la tos. Félix agarró el extremo de la cadena, tirando de Lena hacia adelante con fuerza. Ella jadeó mientras él apretaba más, y descubrió que tenía que arrastrarse para seguirle el paso. Con cada tirón de la cadena, la presión alrededor de su cuello se intensificaba alarmantemente, y

