Lena entró lentamente en el pub, sintiéndose cansada y derrotada. Le alegró que el pub estuviera prácticamente vacío, con la excepción de dos hombres que reconoció desmayados y roncando en una mesa estrecha en un rincón. Eso significaba que podía trabajar en paz. Se quitó el chal y se subió las mangas mientras se dirigía al pequeño armario de escobas, que contenía los pocos suministros de limpieza del bar. Cogió una palangana y un trapo, pensando que primero tendría que fregar los suelos. Regresó al bar principal y empezó a trabajar, pero entonces dos hombres corpulentos se interpusieron frente a ella, impidiéndole la vista. Lena los miró tímidamente, y todas sus alarmas comenzaron a activarse. La observaban amenazadoramente, y Lena supo que debía escapar. No conocía a estos hombres, pe

