RASHID Pestañeando, refuznando peor que un perro rabioso y sintiéndome el más inservible tarado, volteo y me acuesto de lado. Estoy incómodo, furioso, frustrado, dormí apenas unas horas, tengo resaca y la cabeza hecha mierda. Vuelvo a girar y me quedo boca arriba. Las sienes me van a reventar y no es para menos, hay botellas vacías por el piso del dormitorio y hasta una cajetilla de cigarros que no sé de dónde salió. Nuevamente me doy la vuelta y hundo la cara en la almohada hasta que la presión comienza a asfixiarme. Lo mandé todo al carajo pero de verdad. Tengo flashes de lo de anoche y lo de esta mañana pero es muy puntual. Traté como el culo a Meredith. Me recuerdo tomando sin ningún reparo y no sé en qué maldito instante salí a buscarme cigarrillos porque también me rec

