—Era de esperarse, Nicci —Valente lee el contenido de mis resultados una y otra vez. Como si en cada ojeada alguno de los valores allí impresos fuese a variar—. Nicci, esto era demasiado probable —pone énfasis en lo último al tiempo que me devuelve la hoja. —¡Lo era para ti! —resignada, con la cabeza vuelta un lío y el malestar embargando todo mi cuerpo guardo el papel en el fondo de mi bolso—. Para mí, empezó a ser probable desde que lo sugeriste. Miro a Valente, miro mis manos que por poco asfixian la correa de mi cartera y miro a Rashid que se prepara para salir, y a diferencia de sesiones anteriores hoy lo hará radiante. —Estás preocupada y ahora, en tu estado eso no es bueno. Abro los ojos debido a su expresión. —Yo no estoy preocupada. ¡Estoy histérica que es peor! —Pues

