El final... Un año y medio más tarde nada cambió. Un año y medio después borrachos de esa densa luz, a veces demasiado encandilante y difícil de soportar ellos siguen al pie del cañón. Son felices dentro de los extremos, la intensidad del amor, la pasión y los celos. Es que bajo la lupa de la intensidad y el vicio fue que se reunieron y contra todo pronóstico no sólo se enamoraron sino que se demostraron que vivir el uno sin el otro es cosa imposible. Zafira, la heredera de un imperio compartido llegó llenando de bendiciones y delirios la morada de los Ghazaleh. Ese inmenso predio a los pies de la colina del Vittoriano, donde el aroma a naranjo predomina y los atardeceres son los más espectaculares de toda Roma. Una preciosidad de largos cabellos de ébano, piel como nieve y oj

