★ROSALINDA★ Ya estoy por cumplir la dieta, Bruno y yo decidimos asentar al niño con su mismo nombre, Bruno Caleb Jr. Cada vez que lo llamó de esa manera me fascina. No hemos tenido acción, me da pesar por él, pero ya me falta poco. Abro la puerta y doy al interruptor de la luz. Un resplandor ambarino inunda la estancia. Miro hacia la cama. Bruno está retorciéndose sobre sí mismo. Una película de sudor cubre su rostro, desencajado por la pesadilla que está teniendo. —¡No! ¡No! ¡No! —Grita una y otra vez, como si estuviera tratando de evitar algo. Su voz intensa y grave suena agónica, rota. Me acerco a él y le llamo, tratando de despertarlo. —Bruno… Bruno… —Su cabeza se mueve violentamente de derecha a izquierda contra la almohada—. Bruno, despierta… —Grito más fuerte. Apoyo las manos e

