ANNA Fui por Raphael a su oficina, quedamos en irnos juntos, pero no lo encontré allí, su secretaria me dijo que salió y no dijo hacía donde iba, le marqué en reiteradas ocasiones, pero no recibí contesta alguna, al final solo enviaba al buzón. No quiero creer que tan pronto volvamos a caer en lo mismo. A fin de cuentas no me quedó otra solución más que tomar un taxi. En el camino llamé a mi madre, ya que no habíamos hablado en todo el día, gracias al caos que fue este. Hablamos un poco hasta ponernos al corriente del día y cortamos la conversación, no sin antes recordarme que el hecho que sea independiente no me quita que aún debo hacerle una llamada todos los días y por consiguiente una visita. Pagué el taxi y subí hasta el segundo piso del imponente condominio de edificios que estab

