Capítulo 27

1209 Palabras

El sueño que solía ser mi compañero en las últimas horas era vago ante la presencia de la señora Irin con su mejor disfraz debido a la arrogancia que la define. —¡Buenas tarde señora Irin!, tome asiento, por favor— intente ser lo más amable posible —llámame señora Strazza, lo de Irin solo es para personas de mi círculo, ya sabes, que sean de mi altura— dijo cargada de veneno  —¿puedo saber entonces aque viene a hablar con alguien que no es de su círculo?— me canse de que siempre me esté menospreciando Con cierta delicadeza y quisquilla tomó asiento —mira Anna, iré directo al punto, eres muy poca cosa para mi hijo, él siempre se empeña llevarme la contraria y si esta contigo ahora es justo por eso, además a él le gusta ser precursor de hacer gestos de caridad— —¿tiene algo más que

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