—Te perdono, no puedo enojarme contigo solo así, ¿Por qué no me respondiste? Pasaron varios días sin que me hablaras y no te miento, te necesito—lo abrazo con desesperación y siento como sus brazos me corresponden.
—arregle algunas dificultades que tenía en Montecarlo, viaje a Edimburgo y no tuve tiempo de nada y moría por hablarte. Lúh me invitó a su fiesta y no pude negarme—posa sus labios en mi sien y nos dirigimos a la mesa donde están mis amigas con sus parejas.
Puede ser este un momento lindo, pero no se me olvidan las lágrimas que derrame por verlo en las fotos con esa mujer hermosa, me prometo no hablar de eso aquí y arruinarle el cumpleaños a Tallúlah, Jared y el amigo de Leah saludan a Killian y mis amigas lo invitan a sentarse, llega el waiter con muchos shots del tequila que me encanta, encendidos con pequeñas luces artificiales destellando chispas por todos lados, cantamos el feliz cumpleaños y terminamos de compartir con todos.
Bailamos hasta que la discoteca cerró sus puertas y está vez no bebí tanto, supe controlarme y cada quien agarro por su lado dejándonos a Killian y a mi solos.
—¿Dónde te estás hospedando?—pregunto para saber a dónde dejarlo e irme en un taxi a casa.
—En un hotel muy bonito. ¿Puedo ir contigo a tu casa?—Me regala esa sonrisa que me enciende y me niego de inmediato al recordar que sigo molesta con él.
—Te veo mañana Killi, tenemos mucho que hablar. Tomaré un taxi a casa, deberías hacer lo mismo—acoto con fluidez.
Camino dejándole atrás y a unos pocos pasos del semáforo, siento su agarre en mi muñeca y me giro para verle, me carga como si fuese un costal de papas y aunque yo esté protestando, me ignora y me mete en el auto. Un masseratti blanco con la tapicería más fina que mis nalgas hayan podido sentir, ya no protesto y él me acomoda el cinto de seguridad, no pregunto a dónde vamos y el auto se encierra de un silencio sepulcral, llegamos hasta mi departamento… ¿Cómo sabe que vivo aquí?.
—¿Asustada? Tranquila, Lúh me dijo que aquí vives y quería que me enseñaras tu nido, pequeña—Está nervioso, lo puedo notar.
Le tomo de la mano y lo guío hasta mi apartamento, abrí la puerta e inmediatamente se me abalanzó encima, rodeo su nuca con mis brazos y le correspondo al beso, ambos necesitábamos este tiempo a solas, él suavemente se aleja y se sienta en uno de los pufs que tengo en mi habitación, mirando todo con detalle.
Provocándole me desvisto delante de él para ponerme una pijama de satén rosa, albornoz, blusa de tirantes y un pequeño short de encaje y me contoneo suavemente para encandilarlo, él desvía la mirada y eso me pone triste, siento que en serio esto es un trato, solo un simple trato, guarde la tonta esperanza de que Killian me veía como una mujer hermosa, pero… me doy cuenta de que no.
—¿Quieres quedarte a dormir conmigo?—le tiendo mi mano y él la toma y me ve serio, besa el dorso de la misma y suelta un largo suspiro.—No duermo con nadie Amaranta, esa noche que estuvimos casi juntos, fui al gimnasio y ahí me quedé hasta que amaneció. No comparto noches ni cama con nadie.
Esto terminó de matarme las esperanzas de que esto no solamente era un acuerdo, sino que él en serio no me deseaba como yo lo deseo a él.
Se alisa el pantalón y se retira de mi habitación, escucho como se cierra la puerta del departamento y me quedó ahí, sola y sin respuestas…
Llego a la oficina muy temprano con los ojos hinchados de tanto llorar y no entiendo el por qué si esto lo he tenido claro, mi error ha sido siempre involucrar el corazón y esto no debe de ser así, siempre di amor sin recibir porque creía que estaba bien; pero ahora debo de sacar lo mejor de mí, ser la mejor actriz y que pase lo que pase tendré que encontrarme a mi misma.
—Buenos días Amaranta, luces preciosa.— acota Louis Dermonth, el asistente irlandés que Hughi eligió para que mamá no estuviera celosa todo el tiempo.
—Gracias Louis, tú también no te ves nada mal—Le regalo mi mejor sonrisa y paso a mi oficina.
Encuentro a Lúh con gafas de sol, Leah con tres tazas de café en mi escritorio y ambas chiflan cuando me ven, gritan improperios y sin fin de obscenidades hacia mi persona y trato de ignorarlas, no tienen la culpa de mi mal humor ni de mi tristeza. Les pido que hagan silencio y me siento en mi escritorio, prendiendo la laptop para seguir redactando mi artículo que saldrá para este final de mes.
—¿Por qué tan amargada?—menciona Tallúlah, quitándose los oscuros lentes y dejándome ver esas ojeras de mapache.
—¿Quién está amargada?—Suelta Leah quitándose la mascada que colgaba de su cuello y dejando ver unos chupetes que ¡Santo Jesús del amor hermoso! Suelto una risa estruendosa, sacando los chillidos de mini pig que me guardo solo para cuando estoy sola, viendo algún programa de stand up.
Le señaló la parte del cuello donde tiene los chupetes y me sigo riendo —Eres una pequeña zorra—acotó con diversión.
Las tres empezamos a reír y a darle tips para estos casos y cuando ya cesa la risa contagiosa mis amigas confabulan para hacerme las preguntas del millón, Killian Swinton.
—No pasó nada, solamente hablamos un par de horas y se fue de mi apartamento—dejo salir un suspiro de lo más profundo de mí.
—No puedes decirnos eso, ayer cuando te vio quiso morir de felicidad, ese hombre no sabe el poder que tiene, es demasiado sexy para que ande solo.
—Leah, puede ser el hombre más guapo, pero también es un arrogante de primera y un mujeriego sin freno, puede hacer lo que quiera y con cualquiera… menos conmigo.
—Leah, ¿puedes traerme las aspirinas que deje en el botiquín, por favor?—, Leah asiente a lo que Lúh le pidió y sale de la oficina dejándonos solas.
—¿Qué está pasando Amaranta? Pensé que sería una grandiosa idea llamar a Swinton para que arreglaran las cosas y ahora vienes con un humor de perros… soy tu amiga y merezco que me cuentes lo que está pasando entre ustedes—Se sienta recto y toma mi mano a través del escritorio de cedro.
—Lúh, me estoy enamorando de una fantasía, de algo que no existe y que no terminará en nada bueno… me enamore de un fantasma.—Me rompo en llanto con mi pañuelo de lágrimas, Lúh se para en mi lugar y me abraza—Es un cabron, ayer que me dijo que lo enloquecia y que me veía hermosa creo que solamente lo hizo para reafirmar lo del trato. Prácticamente, me desnudé ayer frente a él y ni se inmutó, no me vio, salió de la habitación y se largó así sin más. No le gustó, no soy el tipo de mujer que él necesita—.
Solamente espero a que de ahora en adelante mi corazón y mi mente se concentren en ayudar a este hombre y sacar el beneficio para mis lectores.
Ya qes de noche, salgo un poco tarde del trabajo por terminar el artículo que debo publicar para fin de mes, no he visto el teléfono en varias horas, no me interesa. Me subo al taxi y me dirijo a mi santuario, mi nido. Entro como todos los días, tirando todo lo que llevo puesto y los tacones que me martirizan, solamente en tanga y en brasier, tomo del congelador mi tarro de helado favorito, caliento una cena de microondas y enciendo el televisor viendo cualquier cosa que pasen en los canales, una nota me llama la atención y veo que es Killian nuevamente con la chica de hace unas semanas y en serio que no soporto lo que veo.
“Valery Branccato, la top model y heredera de Branccato Industries es la que está en el ojo del huracán al sostener una relación muy íntima con el temerario piloto de carreras de la F1 en Mónaco, Killian Swinton. Se especula que harán formal su compromiso en estos días, ya que la modelo lucio en traje de baño y se le vio el vientre abultado, si es niña redobló la apuesta a que le pondrán el nombre de la hermana de Killian, mientras les deseamos felicidades y los dejamos con la sesión de fotos que se tomaron recientemente en Edimburgo.”
Veo lo feliz que se ven ambos en traje de baño, luciendo como la pareja del año y yo tontamente creyendo en sus estupideces de macho y tratando de ayudarle, grito sobre el cojín del sillón de tres cuerpos en el que estoy sentada y empiezo a llorar, lo sabía… él jamás va a cambiar.
Me levanto del sillón para dirigirme a mi cama cuando escucho que tocan el timbre insistentemente, voy corriendo a la habitación a tomar un albornoz y me limpio el rímel que se me corrió en los ojos después de llorar, abro la puerta y ahí esta él, con una botella de whisky en la mano y totalmente ebrio, me asusto al verlo y veo como le brillan sus ojos al verme, le ayudo a entrar al departamento, cierro la puerta y lo dejó sentado en una silla.
Preparo café muy cargado, no quiero echarlo ni hacer un drama me prometí no hacerlo porque ¿Quién le reclama algo a alguien por una no relación? No tenemos nada, no somos nada.
—Yo… yo quiero decir… decirte que, no es cierto lo que está saliendo en las notas de cotilleos ni en los noticieros. Valery no es mi novia y ni siquiera me he acostado con ella. Créeme Amaranta, si te pedí exclusividad en el trato es porque yo también lo estoy cumpliendo—le da otro trago largo a la botella y ya no puede moverse, no digo nada y me concentro en la taza de café que estoy preparándole.
Llegó hacia su lugar y le doy la taza de café n***o, le quito la botella y desajusto un poco su camisa blanca, que deja entre ver su torso bien definido y sus grandes brazos enfundados en su camisa de puños, prolijamente estética. Lo instó a que se tome el café de a poco y sin preguntarle ni responder nada.
Ese fantasma que me enamoro, se hace presente en cuanto deja la taza en la mesita ratona y me toma el rostro con sus dos manos.
Sus ojos quebrados por el alcohol y la mezcla de su aliento con whisky, menta y cítricos hacen que se me nuble el juicio y se apodere de mí la Amaranta zorra que llevo dentro, ¡Controlarte te ayudará a encontrar la mujer que vales, vales mucho Amaranta, lo vales! Me repite el subconsciente cuando me dispongo a alejarme unos centímetros de él.
—Llamaré un taxi para que te lleve a tu hotel, hablaremos luego.— tomó el teléfono de la casa y me dispongo a llamar a la empresa de taxis y en lo que me responden lo siento detrás de mí, acuna su mentón en mi clavícula y hace a que me desconcentre, escucho la voz de la recepcionista del lugar y no sale palabra de mi boca.
—Me quedaré en tu sillón si así lo deseas, sabes algo… me siento pequeño cuando no estamos juntos… prometo que cuando este listo soltaré toda la mierda que llevo dentro, mis demonios son los que no me dejan avanzar contigo, eres especial Amaranta y ni siquiera tú te das cuenta de lo que provocas en mí—Sonríe arrogante y se quita los zapatos y la ropa quedándose solamente en bóxer y se acuesta en el sillón de tres cuerpos, haciendo que se vea chistoso porque se le salen los pies del mismo.
Cuelgo el teléfono en su lugar, ya que me colgaron hace bastante rato, voy a mi habitación y sacó almohadones y unas sábanas para arropar al chico guapo que decidió fundirse en el mundo de Morfeo antes de que yo le respondiera, mañana será un día complicado así que le escribo a Hughi para pedirle el día libre, inmediatamente recibo el texto de respuesta donde me da un “Ok” seguido de un emoji lanzando un beso.
“Me siento pequeño cuando no estamos juntos” esa frase retumba mi cabeza y de tanto pensar también me quedo dormida.
A la mañana siguiente despierto con un rico aroma a café y siento que el piloto arrogante se adueñó de mi cocina, me levanto rápidamente a darme una ducha y lavarme los dientes, me arreglo un poco y arreglo mi habitación sin hacer ruido, cuando veo que todo marcha perfecto, decido salir de mi nido, levantando mis pies del suelo, dando pasos torpes... Él me mira de pies a cabeza, tomando una taza de café y con bolsas de delivery me espera con un desayuno delicioso, me regala una perfecta vista de su cuerpo, ya que ni siquiera se ha puesto una camisa, voy a saludarlo cuando suena el timbre.
—Buenos días, hermosa ¿Puedo pasar? —Dice el idiota de Damián, pasando solo así y encontrándose con el dios griego que está en mi sala prendiendo el televisor.