7. Entrometido Damián:

1253 Palabras
Llegamos a Escocia aproximadamente ya dos semanas, Lúh y Leah obtuvieron una de las mejores entrevistas sobre el temerario y egocéntrico, del mejor piloto de la F1, Killian aceptó hacer una sesión de fotos sensuales para promocionar un calendario que se regalaría en más de treinta mil copias del periódico local. Fue una locura total. Él y yo seguíamos hablando desde Skype, especialmente por las madrugadas, ya que él padecía de un insomnio terrible y yo, tontamente enganchándome más y con el miedo de reconocer que esto sería un error al yo ser tan poca cosa para un hombre millonario, guapísimo y rodeado de mujeres bellas todo el tiempo. Cuando nos despedimos en Montecarlo fue algo demasiado subido de tono, él un pulpo total y yo su perfecta sumisa, solo de sentir como de su cuerpo desprendía calor, testosterona pura y yo toda una enferma s****l, ¿Quién en su sano juicio podría abstenerse con semejante hombre? Tuve que poner yo el límite porque a él siempre se le hacía fácil el poder controlarse, era un reto constante con las ganas que nos llevábamos. Por otra parte, Lúh estaba por cumplir años y si, Jared Roux, el moreno candente de La Rascasse se había enganchado de mi amiga canela suave… fue amor a primera vista según ellos dos y era hermoso ver como una de las dos si era correspondida con una relación estable y verdadera… se organizó una fiesta sorpresa, Leah y yo nos encargamos de todo y le enviamos los detalles a Jared, quien gustoso aceptó a ojos cerrados llegar para sorprender a su Julieta. —Deberías de invitar a algún chico—Leah me ve que estoy quedándome casi dormida en el escritorio frente a la laptop. —¿De qué hablas?— mascullo limpiándome la baba que se me estaba saliendo. —Amaranta, llevas ya semana y dos días de estar durmiéndote en la oficina, no es normal en ti ser tan dormilona, te decía que deberías invitar a algún chico a la fiesta de Tallúlah, ya es tiempo que rehagas tu vida—dice con un tono preocupado y conciliador que me hace despejarme por completo. —en serio ¿crees que ya es… tiempo?—le preguntó a la chica que ha tenido mil parejas de diferente sexo que no mantiene nada estable.—Mira, Page.—se hace una coleta de cebolla en el pelo rubio—Lo que trató de decirte es que estás tan encerrada en la mentalidad equivocada, esta Amaranta no eres tú, sé que Damián te dejo así, traumada y con la autoestima mal, pero, vamos mujer… ya es tiempo de levantarte. Eres hermosa y tu esencia es bellísima e introvertida. Solo ponte preciosa que yo llevaré a alguien que pueda gustarte—. Sale de la oficina dejándome sola y pensativa y aparte que no puedo aceptar su ofrecimiento de emparejarme con alguien cuando ya Killian está en mi vida, hace cinco días me llamo eufórico, dándome la cuarta regla (la única que él pudo pedir) Flashback: —Ma petite, quiero poner la cuarta regla de nuestro trato, necesito que se cumpla al pie de la letra—Lo dice agitado y totalmente serio. Se escucha en su voz. —Dime Killian, soy toda oídos—me rio pensando alguna estupidez, pero no, lo que dijo no me lo esperaba. —¡Exclusividad, ma cherè, serás totalmente mía durante un año, el mismo que dura el trato… de parte de ambos, tú y yo seremos solamente exclusivos para nosotros mismos—Suelta una risa erótica, puedo imaginarme sus labios de esquina a esquina, moldeando su rostro victorioso. —¿Podrás con eso, Swinton?— con mi voz retadora y mordiéndome los labios, lo incito a llevarlo al límite. —¡Claro! Si no, no estaría proponiéndolo, pequeña. Fin flashback. Recibo una llamada del despacho de Hughi y me dispongo a contestar cuando mi madre entra explotando de rabia, con un sobre de papel en las manos y cierra la puerta de la oficina, casi la parte de la fuerza con la que la cerró, me ve con sus ojos llenos de enojo y lágrimas de cólera, tira el sobre en el escritorio y me quedó atónita al verla y contemplar su rostro que es un jodido poema. —Dime, ¿En qué falle, Amaranta?— Dice entre hipidos. —¿Qué pasa? ¿De qué me hablas?— le digo tomando el sobre del escritorio y sacando lo que contiene. —No te reconozco niña, te he enseñado a no hablar con extraños, ser una mujer de principios éticos y sobre todo morales y tú sales… sales con esta mierda Amaranta— se agarra la cabeza con ambas manos y empieza a hiperventilarse. Inmediatamente me paro del lugar y voy caminando hacia donde ella está, la abrazo y la siento en una silla que reposa cerca de la mesita ratona que tengo en la oficina, tomo un poco de agua y se la doy en un vaso con uno de sus calmantes que sacó de su bolso, ella se lo toma y respira profundo de a pocos… logra calmarse y ahora sí, saco el contenido del sobre, es un CD y tres fotos, es Killian conmigo en la discoteca hablando, en la otra fotografía besándonos y en la última subiendo a su auto. Mi cabeza esta a punto de estallar, pero logró contener la calma, j***r esto es gracias a Damián y a su padre, lo sé. Inserto el CD en la laptop y en el video aparecemos Killian y yo besándonos con lujuria en la discoteca y bailando de forma muy provocativa. Sin duda tengo razón esto trae la firma invisible de Damián estúpido Scott. —Madre, tú no has tenida culpa de nada. Soy una mujer con muchos principios y sentimientos nobles gracias a ti… no obstante déjame decirte lo que realmente está pasando.—Tomo valor de donde no tengo, ya que mis piernas y los dedos de mis manos no dejan de temblar. —Te escucho Amaranta Page… dímelo.—dice molesta, pero ya es más relajada su expresión. —Ese del video es Killian Swinton, mi novio… yo terminé mi compromiso con Damián porque él me engaño y a los meses conocí a Killian, nos conocimos y luego nos enamoramos, no quise presentártelo porque sé que adoras a Damián, no entiendo por qué, pero lo adoras y es que… mierda, jamás me escuchas y prefieres a otros antes que a mí.—Mis ojos se quebraron y me siento a la par de ella en uno de los pufs que adornan mi oficina. —No digas malas palabras, señorita. ¿En serio quieres que te crea? Trae al chico lo previamente posible, mi hija no andará en boca de nadie y menos nuestra reputación Amaranta. Tienes exactamente tres días para traer a ese mujeriego y que yo te crea.— se pone de pie y se dirige a la puerta, se da la vuelta antes de irse y me mira—Quema esa mierda que acabó de traerte, hasta entonces Amaranta, de lo contrario no pongas un pie en mi casa—. Estoy tan molesta, pero no me queda más que empezar ya esta farsa, llamo a Killian, pero no me responde así que decidí mejor dejar el trabajo por hoy e irme a casa a tomar una larga ducha en la tina y desaparecer un momento de mi anticuada y rígida existencia.
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