Artemisa Domingo 29 de marzo de 2020 Mi madre me contaba que a la mañana siguiente de su noche de bodas se sentía renovada, diferente, flotando entre nubes de colores y más enamorada que el día anterior. Yo no tuve precisamente una noche de bodas pero si una de reencuentro y muy deliciosa. Bostecé y abrí los ojos con una sonrisa al sentir su caricia en mi espalda, de mi cuello hasta el inicio de mis nalgas por toda mi columna sus dedos bajan y subían con delicadeza. Giré solo mi cabeza aún con una sonrisa bobalicona pegada a mi rostro adormilado. — Buenos días mi Diosa — me reí como una adolescente. — Buenos días mi Rey — sonrío sin dejar de acariciarme y yo suspiré —, podría acostumbrarme a esto — asintió. — Sé otras formas de despertarte pero Leo lleva enérgico un buen rato y no q

