Artemisa « Es mi culpa ». Solo podía pensar en esto mientras veía su espalda. Era perfecta, tersa, musculosa, tatuada. Ahora … tenía gruesas cicatrices que habían borrado la tinta de su piel, pero pese a todo seguía perfecto, y más al saber que por mi culpa él había sufrido de esta manera. — Soy un monstruo — me dolió el corazón al escucharlo. No había sido capaz de tocarlo desde que inicio a relatarme tan solo un poco de lo mucho que vivió. Yo soy la razón, la maldita causa de que él se sintiera así, pero escucharlo llamarse por algo que no era no solo me molestó más sino que hizo sentir todo mi sufrimiento como una pequeña y diminuta partícula de polvo en comparación a lo que él vivió. — No … — negué entre un sollozo y pasé mis manos por su espalda. Apenas sintió mi tacto se tensó

