La Huerfana

2009 Palabras
Verónica estaba sintiéndose bastante dichosa, a sus veinticinco años se había casado con un hombre que la amaba, este tenia una hija de diez años llamada Silly y todo era perfecto. Ella se mudo a la casa y había sido bien recibida por su hijastra, una relación que ellas ya compartían por las veces en que había visitado su casa en señal de amistas. Verónica había cuidado de Silly en variadas ocasiones y ya era como una madre para la pequeña, solo faltaba hacerlo oficial.   Hoy Silly esta feliz de poder llamarla su madre. La antigua esposa de Eduardo había fallecido hacia muchos años y Silly no tenia ningún recuerdo de ella, por lo que aceptar una nueva madre fue fácil y además necesario. Ella anhelaba tener una madre que fuera por ella a la escuela y acudiera a las reuniones con maestros, ahora tenia a Verónica y eso hizo la vida de Silly mas hermosa.   Luego de que el año acabara, Silly logro convencer a su padre de ir a la vieja casa que tenían en las montañas, le convenció que seria una buena forma de mostrarle a Verónica algo de la cultura familia y ya que había pasado con excelentes notas, era lo mínimo que podía hacer. El acepto, pero luego se dio cuenta de que no seria posible por la llegada de Lucy.   Lucy era una niña huérfana que su hermana había adoptado hacia varios meses, pero ella, su esposo y sus otros dos hijos habían fallecido en un incendio y la única que pudo ser rescatada por los bomberos fue Lucy. Aunque la llegada de Lucy a la casa no fue la única razón por la cual Eduardo quería cancelar el viaje familiar, sino que el estaba teniendo mucho trabajo y no se desocuparía a tiempo para poder llevarlas.   —No te preocupes cariño, puedo llevar a las niñas a la casa y esperar a que tu llegue varios días después —Las palabras de Verónica dejaron pensando a Eduardo, no porque no crea capaz a su esposa de cuidar a dos niñas, sino porque no le parecía correcto que cargara con ellas.   —No creo que sea buena idea, solo te harán pasar trabajo —Musito el y Verónica no parecía contenta con la idea de que su esposo la menospreciara.   —Puedo cuidar de ellas, Silly es mi hija ahora y Lucy es parte de esta familia, puedo cuidar de ellas —Dijo con seguridad, algo en las palabras de su mujer, logro convencerlo y al final cedió.   Esa mañana, Verónica se sentó al volante del coche y en el asiento trasero iban Lucy y Silly. El viaje les tomo mas tiempo de lo normal, tuvieron que detenerse en variados lugares a comprar comida, ir al baño, entre otras cosas. Silly iba bien contenta atrás charlando con su nueva hermana y Verónica disfrutaba de ver a las niñas interactuar con alegría.   El viaje no duro demasiado, pronto las tres mujeres llegaron a la casa sin complicaciones. Aunque los ojos de Verónica se elevaron al ver tal monstruosidad, eso claramente no era una casa, era una mansión y daba bastante miedo de ver a lo lejos. Pero no se sentía insegura, no debía sentirse así o eso asustaría a las niñas. Ella era la adulta, debía estar completamente segura.   Desempacaron las maletas y organizaron los cuartos, Lucy dormiría en el cuarto junto al de Verónica, el cual compartiría con Eduardo al llegar y Silly dormiría en frente de Verónica. Las dos niñas junto a ella para asegurarse de que todo este bien. La primer noche no fue mala para la mujer, excepto cuando se despertó bruscamente debido al cuerpo desesperado de Silly.   —Mami, tengo miedo —Decía la pequeña niña de diez años, eso desconcertó bastante a Verónica.   —¿Qué ocurre cariño? —Pregunto esta, esperando así saber el problema.   —Lucy me asusto, estaba mirándome dormir —Contesto la niña, esto causo una alarma en la mujer. Ya sea que la haya querido asustar o fue sin conciencia, no era algo bueno.   Verónica se levanto y fue al cuarto de Silly, pero no encontró nada, al mirar al cuarto de Lucy la encontró durmiendo. Verónica intento convencer a su hijastra de que solo era su imaginación, pero esta se negaba rotundamente a dormir sola y al final la mujer cedió. Le permitió dormir con ella hasta que llegue su padre, luego debería pasar las ultimas dos noches sola y la niña acepto.   Los días fueron pasando normales pero las noches eran otra historia. Verónica se despertaba siempre a las tres de la mañana y encontraba a Lucy parada mirando a Silly dormir, la cual se despertaba y gritaba desesperadamente. Luego de que Verónica la hiciera callar, llevaba a Lucy de regreso a su cama y llego a la conclusión de que era sonámbula, pero esto seguía aterrando a su hijastra.   —Es sonámbula, no lo puede evitar —Argumento la mujer, pero la niña se negaba a escuchar.   —No quiero estar sola con ella, no quiero —Dijo irritantemente la pequeña y Verónica no supo que mas hacer.   Le contó la situación a la vecina y esta se propuso a cuidarlas para que ella visitara a una psicóloga a unos treinta minutos en auto. La mujer acepto porque no sabia que mas hacer, tomó el auto y se marcho a ver a la psicóloga dejando a las niñas con la anciana vecina. No tuvo que esperar demasiado cuando fue atendida por la respectiva psicóloga.   —Dígame señora, ¿Qué la trae por acá? —Pregunto la mujer de forma comprensiva, eso era lo que Victoria necesitaba, alguien comprensivo.   —Yo me estoy quedando en una casa a treinta minutos de acá con mi hijastra y la sobrina de mi esposo, pero cosas rara restan ocurriendo con la niña —Comenzó a explicarse, la psicóloga la miraba atentamente.   —¿Cuál de las dos niñas? —Pregunto de repente la mujer tomando notas.   —Con ambas —Contesto de inmediato— Mi hijastra esta durmiendo conmigo porque tiene miedo, su prima se levanta todas las noches a las tres de la mañana y la observa detenidamente. Incluso varias veces me dijo que ella la empujaba, la pellizcaba y el otro día intento ahogarla con una almohada, pero me dijo que era sonámbula y no hacia esas cosas de forma conciente —Lo ultimo que dijo Verónica dejo sorprendida a la doctora.   —Creo que esta usando su enfermedad como excusa, ¿Qué edad tiene? —Pregunto de nuevo la mujer.   —Once años —Contesto sin mas y esta se quedo observando.   Luego de eso la charla se agrando bastante, al final la doctora busco a sus contactos para averiguar sobre el incendio y el lugar donde Lucy fue adoptada. Ahí fue cuando descubrió la verdad, Lucy no era una niña sino una mujer con enanismo. Eso dejo impactada a Verónica, pero lo mas sorprendente es que estaba loca y había ocasionado la muerte de sus padres y hermanos adoptivos.   De inmediato salio corriendo presa del terror, había dejado a su hijastra y a la vecina en manos de una enferma mental de mas de treinta años. El auto no le daba mas para acelerar y eso la atemorizaba, podía chocar en cualquier momento pero su prioridad era buscar a su hijastra, era lo que mas le importaba en ese momento, mas que su vida y mas que el estupido coche.   Llego en quince minutos debido a la manera en la que acelero y se comió todos los semáforos en rojo, claramente tenia una cosa en mente y así entro en la casa a gran velocidad, grito sin parar el nombre de su hijastra pero no había respuesta. Subió las escaleras y encontró a Lucy ahogando con la almohada a Silly otra vez y junto a ella, la vecina atada.   Verónica se aseguro de no hacer ruido y golpeo con un jarrón la cabeza de la falsa niña. Desato a la anciana y le dijo que se fuera de la casa, la mujer hizo caso y Verónica salio corriendo de ahí con su hijastra en brazos. La cosa se había vuelto complicada, sabia que no podía irse, esto no era cuestión de escapar sino que tenia que encontrar la forma de deshacerse de esa peste.   El tiempo paso y la mujer que se hacia pasar por niña, salio corriendo en busca de Verónica, esta metió en un cuarto a Silly y salio corriendo con la intención de alejar a Lucy de su sobrina. Ambas comenzaron a pelear a empujones, pero la fuerza de la niña hizo caer a Verónica y lastimarse la pierna gravemente, Silly apareció de la nada y ayudo a su madrastra a ponerse de pie.   —Con cuidado mami, salgamos de aquí —Le dijo la pequeña y ambas salieron de la casa con la otra mujer detrás de ellas.   Esta traía una botella en la mano que rompió y utilizo para herir a Verónica. Silly salto sobre ella e intento alejarla de su madrastra pero las cosas se complicaron y la joven termino muy herida en un costado de la casa. Verónica no pudo con eso, no iba a dejar que lastimaran a Silly y tomó la botella del suelo para matar de una vez a esa maldita perra. La pelea fue feroz, aunque parezca una niña, es evidente que no lo es y eso complicaba las cosas para la mujer. Al final no pudo con la fuerza de ese toro, fue herida gravemente en su vientr y su cabeza se había golpeado contra el suelo.   Cuando creyó que era el final para ambas, un disparo sonó e hizo caer muerta a Lucy. Un hombre apareció de entre las sombras y corrió a ayudar a Verónica. Era el hijo de la anciana que Lucy había atado. Verónica le dijo que su hija estaba a unos metros herida y el hombre fue por ella. El dijo que se ocuparía del cuerpo de la asesina y envío a la mujer con su hija a casa de su madre.   Paso un rato antes de que Silly recuperara el conocimiento, pero en cuanto lo hizo pregunto por Verónica. De inmediato fue llevada con ella que ya se encontraba conciente y con las heridas curadas. Silly abrazo a su madre y pensó que las cosas podrían haber terminado peor. Ambas mujeres durmieron juntas y abrazadas esa noche con mucho temor.   A la mañana siguiente se despertaron porque Eduardo se sentó junto a ellas, el ya sabia lo que había pasado y no podía creer que realmente los había engañado y que fue la causante de la muerte de su hermana, su cuñado y sus sobrinos. Pero estaba orgulloso de ellas, su Verónica supo cuidar bien de su hija y la pequeña defendió a Verónica con su vida. Amabas eran maravillosas y la vida se ocupo de mantenerlas juntas.   —Estoy orgulloso de ti amor, cuidaste bien de tu madre —Le dijo su padre a lo que la niña respondió con un abrazo.   Siempre hay que tener mucho cuidado de que personas metemos a la casa de nuestros hijos, nunca sabemos que intenciones podrían tener y siempre tenemos que tener en cuenta sus sentimientos y sus sensaciones. Muchas veces el niño te dice algo, alguna cosa que siente, que realmente le esta pasando y no puedes saber que es real si no lo compruebas.   No lo pases por alto, muchas veces ellos ven, sientes e intuyen cosas que nosotros, los adultos, no tenemos la capacidad y si no lo tenemos en cuenta, podemos provocar en ellos miedo e inseguridad. Siempre cuidemos quien metemos a nuestras casas y sobre todo, escuchemos a los pequeños, ellos tienen derecho a hacernos saber lo que les pasa y tratar eso como un problema y no como algo infantil. No hagas lo que hizo Verónica, no le restes importancia a lo que le pasa a tus hijos e intenta resolverlo de una forma que todos queden contentos.
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