El Bosque de la Ilusión

1925 Palabras
Para Mario los días pasaban normales, vivía con sus padres en una casa junto a un sendero angosto, un bosque espero y un montón de gente chismosa. El amaba vivir ahí, a sus apenas diez años, no había nada mas que deseara hacer mas que quedarse ahí. El bosque si bien era espeso, era habitado por animales salvajes. Mario nunca pudo visitarlo, sus padres le tenían terminantemente prohibido. Era peligroso, con grandes animales salvajes y rumores de diversos espectros viviendo en las profundidades.   Eso no era todo, se rumoreaba que este bosque era el refugio de asesinos seriales. Estos se escondían en el para a****r las casas en la noche y asesinar a las personas. Incluso violadores se escondían en este, de esta manera miles de victimas caían en sus manos. Eran terribles estos hecho, pero el no tenia mucha opción, simplemente no debía entrar en el y todo estaría bien.   Los padres de Mario trabajaban día y noche, nunca estaban en casa y el pasaba la mayor parte de su tiempo jugando frente al bosque, no entraba en el pero siempre jugaba en frente. Muchas veces le dio curiosidad este bosque y pensaba en entrar en el, pero esas ganas se iban cada vez que recordaba las terroríficas historias que su padre le contaba.   El hombre creía que contarle esas historias a un niño pequeño estaba bien, pensaba que de esa manera se mantendría alejado del bosque, pero no sabia que esas historias generarían curiosidad cuando creciera y por sobre todo, la cantidad de pesadillas que aterrorizaban las noches del niño. Pero muchas veces los padres no piensan concretamente, al final terminaron perjudicando su infancia.   Sus padres no eran lo único ausente en la vida de Mario y tampoco lo único bueno y anormal. El tenia un grupo de amigos, niños con los que jugaba gran parte del tiempo y entre ellos estaba Eliza, su novia. Si, gracioso que un niño de diez años tenga novia y yo a mi edad siga soltera, pero eso es historia para otro momento. Este grupo de amigos era muy importante para el, los quería con mucho cariño y estos no le creyeron cuando el les contó la aventura que tuvo dentro del bosque.   Por que si, aunque el diga que no, eventualmente entro en el bosque un tiempo antes y todo lo que vio cambio su vida de forma radical. El quería que sus amigos entendieran sus pensamientos, pero ellos creían falso todo lo que el decía. ¿Cómo podía haber una araña de tres cabezas dentro del bosque? ¿Un orangután con hipo? Santa barbaridad de locuras salían de la boca de Mario y puede que incluso alguna de estas sean algo exageradas.   Puede que no hubiera una araña de tres cabezas, ni un orangután con hipo, pero si había serpientes, arañas normales y algún que otro lobo. Pero nada mas, Mario siempre fue caracterizado por exagerar sus historias y ocasionar que la gente no las creyese. Todos acuden al tan común sentido de la lógica, si algo sale de la lógica, de lo común o de lo que tiene sentido, automáticamente deja de ser verdadero. Pocas cosas que no son lógicas pueden tener sentido para las personas.   Era un poco triste a decir verdad, que Eliza fuera la única que le creyera su historia. El todavía lo recuerda, entro en el bosque debido a la gran curiosidad que le atormento por las historias de su padre, camino durante horas por ese espeso sitio, le agarro la noche y comenzó a tropezar con algunas ramas. Al final termino encontrando a una serpiente que casi lo lastima y tuvo que correr a gran velocidad para alejarse del animal, el cual estaba preparando sus colmillos para irse contra Mario.   Luego un decenal de arañas quería comérselo, pero el estaba tranquilo, debía mantenerse calmo, sereno y tratar de adaptarse lo mejor posible a su vida. El sabia que no había opción pero no le importaba. El tenia que escapar, tal vez las arañas ni siquiera querían comérselo y todo fue creación de su imaginación infantil. Era un niño bastante infantil, crédulo y tonto, pero que mas daba, el siempre encontraba una manera de seguir con su camino y aunque le persiguieran mil arañas, daba igual, el huía de ellas incansablemente.   Correr por el bosque se sentía extraño, no veía nada y tropezaba cada dos segundos, los árboles estaban abultados y la respiración comenzaba a faltarle. Estaba tan encerrado entre árboles y arbustos que comenzó a sufrir claustrofobia. Pobre, era difícil para el, solo era un pequeño niño padeciendo el clásico descuido de sus padres, no había nada malo con el, solo tenia que encontrar una manera de salir de ahí y hacer de cuenta que nada, nada, nada, nada sucedió.   debía estar tranquilo, tenia que serenarse, hacer de cuenta que nada pasaba. Siguió su camino con temor, sintió la presencia de algo que no podía visualizar, pero si sentir. podía ser un espectro, aunque también un animal diminutamente microscópicos. Pero Mario jamás pensó en la segunda opción, tiene sentido, a sus diez años no mantenía demasiados conocimientos, había cosas que claramente el no iba a saber. El tiempo se le acababa, se le iba como agua y aunque intentaba arreglarlo, no había manera de hacerlo.   Siguió moviéndose con dureza, tenia que salir de ahí sin importar nada y no había mas opción. Evito pensar que algo lo estaba persiguiendo, intento concentrarse en sus padres que pronto llegarían de trabajar y estarían preocupados de no verlos, intento pensar en ellos, en sus amigos, en su familia y en la tarea de matemáticas que debía entregar el Lunes. Intento pensar en su novia Eliza, la única persona que confiaba en el, las persona que mas amaba y a quien siempre cuidaba y apoyaba con mucha dedicación.   Todavía recuerda cuando conoció a Eliza, fue a sus ocho años. Era el primer día de clases, se peleo con un compañero y fue castigado, no lo dejaron entrar a clases y lo sentaron a pensar en un rincón, al rato sentaron a una niña junto a el y cuando los dejaron solos, el se presento.   Ella era Eliza, había sido castigada por jalarle los pelos a una compañera. Ella le dijo que lo había hecho porque esta se había burlado de sus padres y obviamente la pequeña no lo iba a permitir. Mario le contó que el le había gastado una broma a la maestra y a ella no le pareció graciosa, fue castigado y tuvo la bendición de conocer a Eliza. Una chica igual a el en todos los aspectos, luego ella le presento a sus amigos y todos se volvieron un unido grupo inseparable.   Para el eso era bueno, demostraba que la unión que se tenían era fuerte y todo comenzó con Eliza. A el comenzó a gustarle esa niña que caminaba tomada de la mano de sus padres y era llevada a la escuela, era tan sumisa y bien portada cuando estos estaban presentes, pero al irse, ella dejaba ver su peor cara. Era traviesa, rebelde, peleona, enojona y siempre estaba dispuesta a hacer todo por defender lo que creía correcto. El ya veía una futura luchadora de los derechos humanos y puede que hasta de los animales.   Fiel, leal, amable, bondadosa, rebelde y con un fuerte carácter, esas eran las características básicas de Eliza. Ella era todo lo que el había soñado y todo lo que nunca creyó que podría tener, eso lo hacia no querer dejarla nunca. había otro chico en el grupo de amigos que también estaba interesado en Eliza, eso causo que ambos se declaran rivales y aunque para todos son amigos con problemas de egos, en realidad eran rivales que estaban enamorados de la misma mujer. Casual, normal, natural y muy real.   El no creía que pelear con un amigo por ella estuviera mal, primero porque ella lo valía y segundo porque ella fue quien los unió en primer lugar. No pelearse por ella y preferir la amistad, la dejaría en desventaja cuando ella es la que mantiene el grupo unido. Ellos son las piezas y ella es el grueso pegamento que los mantiene unidos y eso es totalmente mágico, real y muy hermoso. Aunque Mario no pudiera verlo, tenia los mejores amigos que la vida pudo darle, pero a veces no sabemos que somos afortunados hasta que no tenemos nada.   Era bueno, aunque tampoco era lo mejor de todo. Los padres de Mario adoraban a Eliza, la consideraban una niña sana, amable y con mucho futuro. No veían la cantidad de travesuras a las que incentivaba a su hijo. Pero de todas formas eran padres ausentes, no importaba nada, solo que el no les agraviara el descanso. Lo demás era algo sin importancia, sin valor y sin ninguna objeción a dar. Eso frustraba incansablemente al hijo, estaba cansado de que sus padres no vieran su valor y lo trataran como un hijo problemas.   Pero intentaba sonreír y seguir adelante como hacia siempre que estaba triste, decaído o agraviado. La vida no era fácil, menos para un niño tan pequeño que intentaba hacer lo mejor posible para agradar a sus padres. Siempre se esforzaba, mas que nadie en el mundo y al final solo obtenía migajas de un cariño que no sabia si era real o una simple ilusión de su cabeza jugándole una mala pasada.   Mario regreso en si para darse cuenta que tenia que continuar y regresar a casa, el camino era angosto y cada vez mas decil de sobrepasar, pero lo intento con dureza. Sabia que aun no se había topado con ningún lobo, pero temía que eso pudiera suceder en cualquier momento. El sabia que las cosas se pondrían complicadas y que tendría que esforzarse por salir de ahí con vida, pero no hay nada que un niño inteligente como el no pudiera hacer.   Los lobos estaban cerca, el tuvo que apurarse para salir del bosque antes que estos le encontraran. El camino era cada vez mas largo, pero el ya había distinguido la caminata correcta, ya sabia de que forma evitar caminar en círculos. Eso fue bueno para el, estaba mas cerca de la salida de lo que creía y eso aumentaba su buen animo, humor y otras cosas mas. Continuo con esfuerzo y esmero hasta que lo logro; salio ileso del bosque.   Estaba feliz, lo había logrado, realmente lo había logrado. Logro meterse en al cama antes de que sus padres abrieran la puerta de entrada, eso fue bueno, lo malo es que nadie le creía sobre esta loca aventura. Puede que fuera un poco su culpa, es un niño imaginativo, exagerado y mentiroso, ¿Quién iba a creerle? Claramente un niño de su edad no podría entrar en ese bosque y salir vivo para contarlo, pocos eran los adultos que lograron escapar de el y sus mentes se nublaban cada vez que alguien les preguntaba sobre los secretos dentro de este.   Aunque nadie le creyó, el siguió contando sus aventuras y con el paso de los años, logro olvidar todo lo vivido, pero aun así, pequeñas cosas seguían grabadas como imán en sus mentes. Las imágenes se fueron haciendo mas borrosas, su mente se fue nublando y todo se fue desvaneciendo con el tiempo a gran velocidad. Pero el sabia que aunque no lo recordara, lo había vivido y la sensación de miedo que le recorrió el alma, es algo que nunca podrá olvidar.   Su mente sufrió…   Pero sus recuerdos se desvanecieron.   De todas formas;   ¡Nunca lo olvido!
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