No quiero volver a verte.

1301 Palabras
Armando baja del avión y sube a su carro en el estacionamiento del aeropuerto, apenas enciende el vehículo cuando recibe una fotografía de su esposa entrando a la habitación de un hotel. —Tu esposa está con su amante en la habitación 601— lee de la pantalla de su celular, reconoce que es el mismo hotel donde ha tenido varias citas románticas con Paola, Armando confía plenamente en ella, pero le preocupa su seguridad, alguien la está siguiendo y tomándole fotos, marca el número de su esposa pero no contesta, aprieta el aparato en su mano y pone en marcha el carro, el hotel está muy cerca del aeropuerto, por lo que llega en pocos minutos, deja el carro junto a la puerta del hotel, nisiquiera se estaciona, entra corriendo y sube al elevador qué por fortuna tiene las puertas abiertas ya qué una mujer también está por subir en el, apenas se cierran las puertas de la maquina cuando recibe otra fotografía, pero ahora es de un hombre que entra a la misma habitación, el miedo que sentía por la integridad de Paola se está transformando en una implacable ira. Solo espera que todo sea un mal entendido. En cuanto el elevador se detiene y abre las puertas, las dos personas salen y se dirigen a la misma habitación, Armando se sorprende cuando la mujer a su lado desliza una tarjeta y abre la puerta de la habitación 601 antes de que el golpee la puerta, sin embargo, la imagen dentro le hace sentir que su sangre hierve, su esposa está casi desnuda sobre la cama y el hombre con él que acaba de hacer un trato esta sin camisa y con el pantalón desabrochado, se acerca a Paola quien se ha cubierto el cuerpo con la sabana, la levanta del brazo para sacarla de ahí, pero se arrepiente, la suelta haciéndola caer de nuevo al colchón, se acerca al hombre y le da un fuerte golpe en la cara. Sin decir palabra sale de la habitación, no puede seguir viendo lo que acaba de descubrir, su esposa le es infiel con su nuevo socio. —Maldición, Paola, no, tú no — grita enfurecido golpeando el volante de su auto, las lágrimas bajan por su rostro, se siente irremediablemente herido, su esposa ha sido el gran amor de su vida, confiaba ciegamente en ella, no entiende como pudo atreverse a engañarlo. Enciende su auto y conduce directo a casa, las lágrimas continúan cayendo, nunca había sentido tanto dolor como ahora, Paola era lo más preciado en su vida, ella, la mujer que no se rindió con él, ahora lo está traicionando. Llega a casa y baja del vehículo, la vivienda está sola, sube directo a la habitación y llora desconsoladamente, la imagen se le viene a la mente, su esposa estaba en ropa interior, estaba usando un atuendo qué le cubría muy poca piel, mientras que el tipo estaba de frente a ella con el pantalón desabrochado, puede suponer lo que estaba a punto de ocurrir y se pregunta si aun estarán ahí, divirtiéndose mientras él sufre y llora en el suelo de la habitación. —Te odio Paola, te odio — grita en medio del llanto. —¿Por qué me hiciste esto? — sigue quejándose mientras tira todas las cosas del tocador de Paola, la botes de perfume se rompen, los frascos de cremas ruedan por el piso, levanta una silla y la arroja contra el espejo haciendo un gran estruendo, en ese momento se abre la puerta y entra la culpable del dolor de Armando. —Mi amor detente — pide Paola al ver a su esposo destruyendo la habitación de ambos, no le duele por los objetos sino el ver a su marido en ese estado. —¿Que hiciste Paola? — grita Armando. —Armando, debes escucharme. —¿Por qué me engañaste?, ¿por que me traicionaste? - arremete Armando sin esperar una respuesta, solo está sacando su ira. —Las cosas no son así... — intenta explicar pero Armando la interrumpe. —Estabas ahí, casi desnuda, en la cama, maldita sea, ¿cómo puedes decir que las cosas no son asi? —Por que es la verdad, todo fue una trampa, yo tampoco sé que fue lo que sucedió. —No mientas más, se lo que vi, ese hombre es tu amante. —Escuchame... —Dime, ¿te hiciste amante de él antes o después de que firmamos el contrato? —No somos amantes, nisiquiera lo conocía hasta hoy. —¿Creés que te voy a creer después de lo que vi? - pregunta Armando con una risa de sarcarmo. —Debes creerme, hemos sido esposos más de 20 años, jamás habías dudado de mí. —Eso es porque jamás te encontré en la cama con otro hombre. —Pues tendrás que confiar en mi, todo esto fue un engaño, una trampa, no sé quien lo hizo o por qué, pero así fue. —¿Que está pasando? — interviene Tadeo qué acaba de llegar a la casa con Támara. —Se trata de tu mamá — acusa Armando hablando con reproche. —Mamá, ¿estas bien? — Pregunta Tadeo con ocupación al ver las lágrimas de Paola. —No hijo, no sé que pasó, yo me iba a encontrar con tu papá pero... — intenta explicar pero la voz se le quiebra aun más al intentar hablar de lo sucedido con su hijo. —Encontré a tu mamá en la cama con Fausto Peña — interrumpe Armando. —Mamá, ¿como fuiste capaz de hacerle eso a papá? — inquiere Támara qué hasta el momento había permanecido en silencio. — Yo no lo hice — responde Paola desesperada por la acusaciones. —No sigas mintiendo, estabas casi desnuda en la cama — reprocha Armando. —Callate, no digas esas cosas frente a nuestros hijos. —Es la verdad, dime, ¿te paga por acostarte con él? — pregunta de forma retadora, Paola levanta la mano y le da una fuerte bofetada, no está dispuesta a recibir insultos. —Mamá, ¿qué haces? — grita asustada Támara. —No vuelvas a hablarle a si a mi mamá, no sé de que están hablando pero ella es incapaz de lo que estas diciendo —advierte Tadeo poniéndose delante de Paola. —No sabes nada Tadeo, tu mamá tiene un amante es una pu... —Armando no termina de despotricar contra su esposa pues recibe el puño de su hijo haciéndolo caer al suelo. —Tadeo no... — grita Paola. —No te atrevas a insultar a mamá — ameneza Tadeo a su padre que está aun en el piso tocando su rostro. —¿Qué has hecho Tadeo? Golpeaste a mi papá, ¿lo hiciste porque no es tu padre? — pregunta Támara poniéndose junto a Armando. —No menciones eso Támara, tu hermano me golpeó porque lo merezco — interviene Armando quien odia qué alguien diga que Tadeo no es su hijo. —¿Cómo lo defiendes después de lo que te hizo? — pregunta su hija que ahora está indignada. —Tadeo es mi hijo, eso no está en duda, si me golpeó fue por defender a su madre, aunque ella no lo merezca. —Ya basta, los tres por favor, Armando acaba con todo esto, si confías en mi y me escuchas todo este drama se acabará — demanda Paola para terminar con el pleito qué se ha vuelto familiar. Armando se pone de pie, la observa fijamente, su mirada es de desprecio. —No quiero escucharte, no quiero siquiera volver a verte — espeta con odio y se da la vuelta para salir. —Te vas a arrepentir Armando Valencia — grita Paola a la espalda de su esposo.
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