Cap. 3 Efímera ilusión.

1796 Palabras
POV William. —Primo, creo que por esta ocasión has perdido. Ya la joven dijo que no se le moleste, es hermosa, no lo negaré, pero vamos aquí, hay más para escoger y poder pasar un buen rato. —Mi querido primo, Adam, es tan joven para comprender que uno no puede darse por vencido tan rápido. —Esto se ha convertido ya en un reto para mi, te aseguro querido primo, que ese bello ángel estará rendido a mis pies antes de lo que te imaginas. —Pues espero que sea pronto, porque por estar entretenido con tu bello Ángel, mi querida prima, ha estado bailando y conversando bastante con cierto caballero. —¿Elizabeth? ¿Con quién? ¿En qué momento? —Robert ríe al escucharme. —Sí que ese ángel te hipnotizo. Tu hermana estuvo bailando a tu lado. ¿Cómo es que no la viste? ¿Estás seguro de que ese ángel caerá rendido a tus pies? ¿O es que eres tú el que ya está a los de ella? —Imbécil, Adam ¿conoces a ese caballero que esa con Elizabeth, jamás lo había visto? —Le pregunto a mi primo, ya que justo en este momento tengo frente a mí a mi querida hermanita con ese hombre y ella sonriendo, eso es algo que hace mucho no veía en ella, hace tanto que mi querida Elizabeth, no sonreía así —Digamos que, como siempre, nuestra bella Elizabeth, no podía simplemente estar con un simple mortal, sino que ha cautivado la atención de Maximiliano de Habsburgo, príncipe heredero de Austria. Se dice que llegó hace un par de días y es invitado especial de su majestad la reina, está aquí para elegir esposa. —¿Y cómo un invitado de la reina está con Elizabeth? Y ¿cómo es que ella está tan complacida con él? Esto no es normal. —Eso sí, lo desconozco, solo sé que las aquí presentes ya se están enfilando para atraer su atención, claro está que sus planes no están resultando, ya que él parece cautivado por nuestra bella Elizabeth. Esto del famoso príncipe solo ha venido a arruinar mi noche y distraerme de mi bello ángel. Elizabeth tendrá que escucharme, no es posible que ella no esté cumpliendo con lo que dijo. Dijo que no le interesaba nada de esto y que casarse no es su objetivo. ¿Entonces por qué está bailando con ese hombre? Claro, al final es mujer, y como todas cayeron rendidas al ver que es un príncipe, todas soñando con convertirse en princesas. Mi bello ángel se fue temprano su padre se notaba cansado, ya se ve bastante mayor, no la perdí de vista hasta su salida y sé que ella sabía que la estaba mirando, un par de ocasiones giro para cerciorarse de que yo siguiera observándola y no decepcione a mi bello ángel, la acompañe con la mirada hasta su salida. Por una parte, agradecí que se fuera. Noté que no solo llamó mi atención sino el de un par de caballeros más y eso me tenía molesto, así que lo mejor era que se fuera y también para poder observar a esa traicionera de Elizabeth. Mi padre también parece molesto y es que, claro, Elizabeth, nos engañó, siempre si se interesó en alguien y no en el cualquiera. Esto será un caos después de su actitud ante su majestad y ahora siendo la favorita de su invitado especial. Ya en el coche no resistí más y le reclamé a mi hermana. Lo más sorprendente es que ella no sabía de quién se trataba. Elizabeth, ¿cómo puede pasar una noche bailando y conversando con un desconocido? ¿Con alguien de quien ni siquiera conoce su nombre? Hoy me levante temprano, quería estar a primera hora en casa de mi bello ángel, estoy seguro de que un par de caballeros audaces estarán ahí, irán algunos por su bella hermana, pero sé que más de uno solo usara ese pretexto para intentar algo con mi bello, ángel, pero no les daré oportunidad, yo estaré ahí para ahuyentarlos, ya muero por ver a mi bello ángel, esos bellos ojos y esos dulces labios que muero por probar. —¿Qué es todo este alboroto? —le preguntó a Elizabeth, la cual va saliendo de su alcoba. —Es mi madre, que se levantó al amanecer a preparar galletas y té. —¿Para qué? —Mi madre aún sueña con que vendrá una fila de pretendientes a visitarme el día de hoy. Traté de persuadirla de que no hiciera nada. Después de lo que hice nadie vendrá, pero es imposible, así que, pues, no hay más que dejarla hacerlo. Yo iré a la biblioteca, sería bueno que invites a mis primos. Mi madre hizo las galletas que Anne y la bisabuela le enseñaron, seguro hizo muchas. Hay que aprovechar, esta vez no lloro al prepararlas, hoy no se puso triste al recordar que ambas ya no están con nosotros. Así que tendremos muchas galletas. —Siendo así, iré al salón a robar unas para el camino. Con esto te he perdonado por lo de anoche, hermanita, esas galletas te han salvado. POV Elizabeth. El tonto de William dice y se va, muy sonriente. Estoy segura de que algo trama, tiene esa mirada como la que ponía de niño cuando hacía alguna travesura. Yo también quisiera ir a robar un par de galletas, siento su aroma por toda la casa, pero seguro que mi madre me tratara de entretener en el salón en espera de sus flamantes caballeros. Prefiero esperar a que se desanime sola al ver que nadie llegó y entonces sí devoraré todas las que me encuentre en el camino. —¿Qué pasa, ¿olvidaste algo? ¿O es que me has traído galletas? —Digo al ver que William, entra a la biblioteca. —No, no olvidé nada, mi madre me ha enviado por ti —dice en tono molesto. —¿Por mí? ¿Para qué? —digo con un poco de fastidio, ya que yo solo quiero estar leyendo, y no sentada en el salón, tejiendo en espera de unos caballeros que no vendrán. —Si por ti, ¿para qué? Pues verás, querida hermanita, resulta que en ese salón está un flamante príncipe comiéndose mis galletas y esperando por ti. —¿Qué has dicho? ¿Un príncipe? ¿Quién? —Pregunto para cerciorarme, ya que mi corazón está bastante acelerado y necesito una confirmación. —Y ¿lo preguntas? ¿Cómo que quién? Ese espléndido príncipe con el que bailaste toda la noche. —No, no puede ser, pero ¿qué hace aquí? Y yo en estas fachas. Diles que me esperen un momento, voy a ponerme algo más presentable —le digo a mi hermano y salgo corriendo a mi alcoba. Comienzo a buscar el vestido que mi madre me había indicado que usará el día de hoy. Debí obedecerla, comienzo a sacar todo, no vi dónde lo puso. De pronto paró, ¿qué demonios me pasa? Ni siquiera sé a qué ha venido, tal vez solo a saludar y además, si fuera a otra cosa, eso no puede ser. Yo no puedo casarme con nadie, ni es nuestro objetivo, Elizabeth, me digo a mí misma. Me cambio, sí, porque no puedo simplemente salir como estaba, pero tampoco daré la impresión equivocada, la de una niña buscando marido, no, eso no. —Elizabeth, ¿por qué tardaste? ¿Qué estabas haciendo? ¿Y por qué llevas puesto eso? —Mi madre se acerca a mí cuando entró al salón y me dice en secreto. —Su alteza, qué gusto saludarle —Ignoro el regaño y saludo al príncipe. —Señorita Elizabeth, el gusto es mío, tan hermosa como siempre. —¿Y a qué se debe su vista? —Preguntó directamente, mi madre solo me abre grandes sus ojos en recriminación por mi actitud. —Directa como siempre, pero creo que eso es obvio —Dice sonriente —Ayer fue su debut y quise ser el primer caballero que viniera a visitarla y a tratar de ganar su atención —Él dice y es directo también, yo no entiendo su actuar, me confunde y no puedo permitírmelo. Lo mejor es que yo también sea directa y le diga que no estoy interesada. —Listo, aquí hemos llegado —Pero justo en ese momento entra William, mi padre, mis primos David y Adam, el tío Andrew, Thomas, Evans y hasta el abuelo Audrey. —Pero ¿Qué es esto? —Pregunto extrañada, mi madre está igual de sorprendida que no es capaz de decir nada, solo ve a todos con una cara de enojo. —Su alteza, gusto en saludarlo, no habíamos tenido el gusto de conocernos. Yo soy William, hermano mayor de Elizabeth —Comienzan a presentarse uno a uno y yo no entiendo lo que pasa —Te lo advertimos, hermanita, te dijimos que, si no cumplías tu promesa, todos estaríamos aquí presentes cuando viniera algún pretendiente, además que tú me dijiste que vinieramos a comer galletas —William, me dice al oído, mientras le doy una pequeña sonrisa a su alteza, quien está con una cara de sorpresa y desconcierto. No puedo creer que todos los hombres de esta familia estén actuando como niños y que en verdad lo hayan hecho. Yo dije que no tenía interés en casarme y que no vendría nadie a mi salón y que, de ser así, tenían que venir todos a espantarlo, pero vamos, eso fue un día en que estábamos jugando, no pensé que en verdad se atreverían y menos frente a un príncipe Mi corazón se siente agitado, por alguna razón me siento avergonzada con él y algo molesta con ellos, pero pensándolo bien creo que es lo mejor. Que él comprenda que yo no soy una mujer disponible, iba a decírselo directamente, pero creo que con esta invasión no será necesario. No sé si esto sea un sueño o una pesadilla; después de todo, esa pequeña ilusión de niña se hizo realidad. Mi salón fue visitado por un príncipe apuesto. Solo que yo no soy la mujer indicada, no sé tampoco por qué es que él está aquí, después de esa noche, tal vez solo es un gesto de compasión al saber que soy despreciada, por mí actuar ante la reina. Por un momento mi corazón se llenó de gozo y eso es algo que también le agradeceré eternamente, esa efímera ilusión que me ha dado al presentarse hoy y que terminará una vez estos caballeros lo dejen en paz, ya que se lo han llevado a un rincón, mientras mi madre y yo nos quedamos sentadas solo observando.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR